Diccionario de Teología Moral

Gregorio Manise, O.S.B. (Man.)

VICIO

Recursos

1. Naturaleza

Entendido en sentido amplio el vocablo v. significa cualquier defecto; en sentido estricto designa una fuerte tendencia a un acto gravemente pecaminoso, producida por la frecuente repetición de este acto.

Toda repetición abre más profundamente el surco trazado por la acción precedente, aumentando el estado de prontitud dinámica para la repetición del acto y debilitando la fuerza de resistencia, lo cual sucede generalmente en medida bastante más grande en relación con el mal que con el bien. El pecado que se cometió antes con vacilación y trepidación gradualmente se va cometiendo con mayor facilidad hasta el momento en que el pecador comete la culpa con la máxima indiferencia. Cuanto mayor es la frecuencia con la cual el pecado se repite tanto más fuerte será también el v. En ciertas materias como la gula y la lujuria es fácil adquirir un mal hábito. El hábito pecaminoso se adquiere aún más fácilmente cuando existe ya una predisposición hereditaria.

2. Efectos

El hábito pecaminoso hace más difícil el ejercicio de la virtud, más aún, puede crecer hasta alcanzar un grado de fuerza casi irresistible: por donde puede a veces atenuar la culpabilidad de los actos cometidos bajo su impulso, sin quitar necesariamente del medio la culpa incluso grave. Aunque la voluntad del que se convierte y recobra la gracia no quede apegada al mal, perdura sin embargo en él todavía la propensión física hacia el pecado, adquirida precedentemente, la cual sólo poco a poco va desapareciendo. Por lo tanto, aun ocurrida la conversión se pueden sentir todavía fuertes atractivos hacia el mal y esto explica que precisamente en el período inmediato, que sigue a la conversión, sea muy grande el peligro de una recaída y por lo tanto sea necesaria una vigilancia constante y la adopción de medidas de precaución para superar incólumes la prueba.

3. Obligación de combatirlo

Cualquier v. puede ser debilitado y eliminado siempre que no se consienta en sus impulsos y se pongan actos contrarios. Existe la obligación de combatir los vicios. El que descuida el emplear los medios oportunos para eliminar un v. consiente con ello en los actos desordenados, aunque no sean previstos de un modo confuso, como efectos posibles del v. no combatido: estos actos, aunque se cometan sin conciencia, se han de imputar a la voluntad, en mayor o en menor medida según el grado de negligencia usada en combatir el v.; por el contrario cuando un v. desagrada y se emplean los medios oportunos para desarraigarlo no son imputables los actos cometidos inconscientemente bajo el impulso de tal v.

Man.

Bibliografía

E. Janvier, , Torino, 1913;
A. Arrighini, , Torino, 1938;
B. Merkelbach, , I, París, 1938, n. 580.

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