Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

SUPRARRENALES (GLÁNDULAS)

Recursos

1. Datos de anatomía Las glándulas o cápsulas suprarrenales traen su nombre del hecho de que son dos glándulas endocrinas (v. Endocrinología ), cada una de las cuales pesa de 6 a 7 gramos y está situada como una minúscula capucha o gorro frigio sobre el polo superior de cada riñón. Tienen tres centímetros de alto, cuatro de ancho y uno de profundidad y constan lo mismo que la hipófisis de dos partes genética, morfológica y funcionalmente diversas: la sustancia cortical y la sustancia medular. La sustancia cortical (o corteza suprarrenal) es de origen mesodérmica y secreta en la sangre, por la cual es ricamente regada, hormonas andrógenas y estrógenas, hormonas glicorreguladoras y desoxicorticosterona (cortisona), que es la más importante. La sustancia medular representa la quinta parte del interior de la glándula suprarrenal y está abundantemente dotada de vasos y nervios y las células que la componen (llamadas cromafinas por ser colorables con las sales de cromo) tienen origen ectodérmica, procediendo de los primitivos esbozos del simpático.

Otras acumulaciones de células cromafinas se encuentran diseminadas por todo el organismo, dondequiera que existen ganglios y nervios ortosimpáticos (v. Sistema nervioso vegetativo ).

2. Datos de fisiología Las s. ejercen una acción fundamental para el desarrollo, la nutrición, el tono y la excitabilidad normal tanto del sistema nervioso de relación como del sistema nervioso vegetativo (v.). La sustancia cortical provee a la buena tonicidad de la corteza cerebral, tanto en relación con los procesos intelectivos como en la esfera psicomotriz; refuerza igualmente el parasimpático y el anabolismo. La sustancia medular provee específicamente al tono del ortosimpático. Además las hormonas suprarrenales por medio de sus íntimas correlaciones con el hígado, con los riñones, con el sistema reticuloendotelial y con las glándulas linfáticas desarrollan funciones básicas protectivas y antitóxicas, y son absolutamente indispensables para nuestra defensa biológica contra toda clase de agresión toxicoinfecciosa.

3. Notas clínicas La constitución hipersuprarrenal se caracteriza por brevitipia suprarrenal, megalosplácnica, hipertricosis, notable desarrollo muscular, euforia, gran resistencia a la fatiga mental y física, tendencias hipertensivas. A veces (generalmente a causa de adenomas o de otros tumores de las s.) se observan hipersuprarrenalismos patológicos que en los niños determinan la pubertad precoz y en los adultos hirsutismo, diabetes, fuerte hipertensión, obesidad, amenorrea y otras graves anomalías. En la constitución hiposuprarrenal se tienen características opuestas a las de la constitución precedente: hábito hipopláxico-asténico, pobreza de músculos, hipotensión, tendencias depresivas, etc.

En este último terreno se implantan fácilmente las infecciones, sobre todo la tuberculosis, que en cierto número de casos alteran o destruyen más o menos lentamente las mismas s., dando lugar al morbo de Addison (llamado también enfermedad del bronce por la típica coloración broncínea de piel de estos enfermos): gravísima enfermedad caracterizada, además de la melanodermia citada, por una penosa y progresiva astenia, hipotensión, violentas crisis dolorosas epigástricas (crisis solares), inapetencia, vómitos obstinados, impotencia y amenorrea. El pronóstico del morbo de Addison, que en un tiempo era totalmente infausto ( quoad vitam ), hoy ha mejorado mucho gracias a la adopción oportuna de curas adecuadas: suministración de hidrocortisona, injerto subcutáneo de tabletas de desoxicorticosterona, alimentación rica en carbohidratos y cloruro sódico, vitamina C, etc. En las formas hipersuprarrenales graves se recurre con éxito a la nervación de las s. o (en caso de neoplasma) a la suprarrenalectomía.

4. Corolarios morales y jurídicos A propósito de las s. juzgamos oportuno detenernos brevemente a considerar qué poco se necesita para modificar profundamente las condiciones biológicas, psíquicas y comportamentales del hombre. Un ligero exceso o una pequeña deficiencia en la secreción de estas glandulitas —comprobable sólo con delicadas investigaciones histológicas y bioquímicas— es suficiente, en efecto, para hacer a un individuo vigoroso, fuerte, audaz, optimista, o para hacer de él un ser débil, tímido, cansado y deprimido. Si estos diferentes tipos de la personalidad humana no presentan anomalías que influyan en los poderes volitivos del individuo, aquellas anomalías pueden también estar en condiciones de mover hacia opuestos caminos los pensamientos, las normas de vida, las aspiraciones y la conducta de los individuos.

Esto se ha de tener presente incluso por los educadores, los cuales debieran recurrir con bastante más frecuencia de lo que lo hacen a los consejos y prescripciones de la medicina constitucionalista, para corregir las desviaciones caracteriológicas y comportamentales de los jóvenes más o menos esfumadas, a fin de que éstos estén mejor preparados para las vicisitudes futuras. De otras alteraciones éticamente más graves, que se observan en algunos individuos de constitución hipersuprarrenal y que los hacen inclinados a los delitos de violencia, se habla en la voz Tiroides. En punto a impotencia y nulidad matrimonial téngase presente lo que hemos señalado respecto de los hipersuprarrenalismos de origen tumoral, en los que, junto a una falaz apariencia de exuberante virilidad, suelen existir reducciones, a veces gravísimas, de la función sexual, que el perito y el magistrado deben siempre buscar y valorar adecuadamente a los fines de la justicia, aun cuando las deficiencias puramente funcionales sean difícilmente tales que lleguen a constituir causas de nulidad matrimonial. Riz.

Bibliografía

H. Curschmann, Malattie endocrine , Milano, 1938
N. Pende, Lezioni di patologia medica funzionale , Roma, 1949
E. Boganelli, Corpo e spirito , Roma, 1951, p. 63 ss.

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