SOBRIEDAD
1. Naturaleza. - La s. entendida en sentido amplio consiste en conservar la justa medida en cualquier cosa deleitable; en sentido estricto es la moderación en el uso de las bebidas alcohólicas. Esta moderación que ampara de un modo muy especial la dignidad humana y cristiana, es parte de la virtud de la templanza (v.).
2. Medida. - El uso de las bebidas espirituosas no es de suyo ilícito: el mismo S. Pablo escribe a su discípulo Timoteo: no bebas solamente agua, sino usa de un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones (I Tim., 5, 23). Pero en el uso de las bebidas alcohólicas se requiere moderación, tanto más que pueden privar del uso de la razón y hasta de la recta intención (v. Templanza). Las privaciones voluntarias en el uso de estas bebidas por espíritu de mortificación y por dar buen ejemplo son cosa muy laudable. Más aún, hay casos en que la total abstinencia de bebidas embriagantes es necesaria para evitar excesos: así cuando se ha heredado una fuerte propensión a las bebidas espirituosas y cuando con su uso abusivo se han contraído hábitos inveterados de alcoholismo.
3. Pecados contrarios. - Se puede pecar contra la s. por exceso, o sea, traspasando la justa medida en el uso de las bebidas espirituosas (v. Gula); se puede pecar también contra la s. por defecto, esto es, no haciendo uso de alguna bebida alcohólica, cuando el bien del cuerpo lo exige.
4. Cuestiones relacionadas. - Tienen analogía con las bebidas alcohólicas los llamados narcóticos, como la morfina, la cocaína, el opio. El uso de éstos, aunque de suyo no es ilícito, lo es sin embargo fácilmente a causa del peligro de contraer inclinaciones casi irresistibles, de dañar seriamente la salud propia, y de hacerse inepto para cualquier trabajo útil y productivo. En cuanto al empleo de estupefacientes con fines curativos es lícito siempre que se tomen las precauciones necesarias. Son gravísimas las consecuencias del uso inmoderado de las bebidas alcohólicas en el bebedor y en su posteridad. El abuso de los llamados narcóticos tiene consecuencias aún más tremendas, ya que rápidamente crea una necesidad tan fuerte que para procurarse la droga el individuo no duda a veces ni siquiera ante el delito. La sustracción progresiva de cantidades cada vez mayores del narcótico a quien ha contraído este hábito es casi el único tratamiento que puede conducir a su curación. Afan.
Bibliografía
V. Oblet, Gourmandise , en DTC, VI, 1520-1525
A. Sertillanges, La philosophie morale de St. Thomas d’Aquin , Paris, 1922, p. 461-463.