Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

REFLEJO CONDICIONADO

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1. Introducción. - Entendemos por r. condicionado la determinación de una relación nueva — ocasional o experimentalmente adquirida — entre un estímulo determinado y una respuesta que anteriormente no tenía ningún vínculo directo con aquel estímulo. El r. condicionado se distingue por lo tanto netamente de los reflejos comunes (reflejos absolutos o incondicionados), los cuales son las reacciones a un determinado estímulo que se produce necesariamente, siguiendo un determinismo constante. ' Así, para citar un ejemplo, la percusión del tendón de la rótula (estímulo absoluto) produce el conocido reflejo rotúleo (v. Reflejo), que. es un reflejo absoluto. Pero si al mismo tiempo que producimos la percusión hacemos sonar una campanilla (o encendemos una luz o producimos en el sujeto otro estímulo condicional que de suyo no tiene ninguna influencia en la determinación del movimiento reflejo de la pierna), entonces después de cierto número de asociaciones de estas dos excitaciones la sola excitación auditiva (o visiva, etc.) estará en condiciones de producir el reflejo rotúleo sin que sea necesario tocar el tendón: y éste será el reflejo rotúleo condicionado. Otro ejemplo: la sum inistración de alimento produce insalivación '(re flejo absoluto;

después de haber asociado repetidamente a esta suministración un sonido determinado (u otro estímulo de suyo indiferente), bastará reproducir este sonido para que se verifique el reflejo salivar condicionado. Es ya conocido el gran valor de los reflejos condicionados desde el punto de vista biológico (entendido este término en la más amplia expresión). De hecho el animal recién nacido posee un pequeño número de reflejos absolutos (número que depende a su vez del grado de madurez del sistema nervioso en el momento del nacimiento) y su sucesiva y gradual adaptación al ambiente está en función tanto de nuevos y cada vez más complejos y organizados reflejos absolutos, como sobre todo de una enorme cantidad de reflejos condicionados que regulan o dirigen todo el comportamiento del animal en las diversas etapas de su vida ulterior. Los reflejos condicionados no son constantes e invariables como los absolutos; su variabilidad y relativa labilidad por otra parte no son un defecto, más bien constituyen el principal elemento de su fundamental importancia biológica, dado que sólo de esta manera el animal está en condiciones de luchar y reaccionar victoriosamente con las condiciones siempre mudables del ambiente.

Sólo el proceso de condicionamiento perm itiría (Watson, etc.) al animal modificar sus reacciones comportamentales, ya que en la base del llamado comportamentismo (o a la americana behaviorismo: doctrina psicológica moderna que se propone a estudiar objetivamente la conducta de los organismos) está principalmente la acción de los reflejos condicionados, en cuanto que tal conducta es determinada en parte por reacciones a estímulos externos no aprendidas, esto es, innatas (los reflejos absolutos y los instintos: las modalidades hereditarias de respuesta), y en parte bastante mayor por reacciones aprendidas con el procedimiento de los reflejos condicionados.

2. Datos históricos. - La doctrina, la prácca y la misma denominación de los reflejos condicionados están ligados indisolublemente desde hace 60 años al nombre del fisiólogo ruso Ivan Petrovic Pavlov, habiéndose extinguido ya el eco de las polémicas suscitadas en los primeros años de este siglo entre Pavlov y el neurólogo ruso W. Bechterew sobre la prioridad de la concepción de estos reflejos, sobre el método mejor de provocarlos y sobre su nombre. Nos bastará recordar aquí que Bechterew Inició sus investigaciones experimentales de reflexología condicionada hacia 1886 y adoptó los términos de reflejo asociativo o reflejo asociado para definir las reacciones descubiertas por él. Hacia 1899 Pavlov, inspirándose en cierto modo en antiguas y agudas investigaciones sobre la actividad cerebral realizadas antes de 1863 por I.

Sechenov, reconocido como padre de las fisiología rusa, inició las investigaciones sobre los reflejos condicionados salivares y sucesivamente durante casi cuarenta años las fue profundizando y completando con el auxilio de númerosos alumnos, construyendo así realmente el moderno edificio de los reflejos condicionados. Estos últimos se denominan también reflejos adquiridos o reflejos de adquisición, reflejos individuoles y con un término más genérico, reflejos psíquicos.

3. Propiedades fundamentales, dinámica y ley de los reflejos condicionados. - Un r. condicionado puede ser obtenido mediante los estímulos más dispares: visuales, auditivos, táctiles, etc. Pero es indispensable que se desarrolle sobre la base de un reflejo preexistente, sea absoluto o no: la estabilización de un r. condicionado no es nunca espontánea. Los más diversos órganos (corazón, sistema vasomotorio, pupila, músculos, glándulas, etc.) pueden ser órgano ejecutor de los reflejos condicionados. Por comodidad y uniformidad de técnica se han utilizado sobre todo a p artir de Pavlov las glándulas salivares, estudiando la cualidad e intensidad de las respuestas según el número de las gotas de saliva destiladas por una cánula oportunamente colocada. Un r. condicionado se determina tanto más fácilmente, en igualdad de condiciones, cuanto más vivo sea el reflejo absoluto y cuanto más elevado sea el nivel de intensidad, duración y frecuencia que alcancen los estímulos. Las principales propiedades de los reflejos condicionados son las siguientes:

a) Especificidad: un r.

condicionado que haya sido constituido mediante un determinado sonido no puede ser provocado por estímulos táctiles, olfativos, etc., ni menos por un sonido de tono o timbre distinto del que determinó el condicionamiento. b) Adición: si no se establecen dos reflejos condicionados (uno, p. ej., con un sonido y el otro con una luz de color) que tengan ambos el mismo órgano ejecutor la simultánea aplicación de dos estímulos tiene por efecto una respuesta más enérgica que representa la suma de los dos reflejos.

c) Estabilidad: cualquier r. condicionado con el tiempo se debilita hasta llegar a desaparecer. Sin embargo, mediante nuevas asociaciones del estímulo condicionado al estímulo absoluto vuelve a aparecer con especial solicitud como si la precedente formación del reflejo hubiese trazado en las vías nerviosas un surco indeleble.

d) Extinción: la frecuente repetición de cierto estímulo condicionado sin que le acompañe nunca el estímulo absoluto llega al agotamiento del r. condicionado. La misma extinción es específica y se refiere sólo a aquel determinado r. condicionado. Los procesos más importantes que intervienen en la dinámica de los reflejos condicionados consisten en fenómenos de:

a) Estimulación: primer e indispensable factor de cualquier actividad biológica. b) Inhibición: transitoria debilitación y anulación de todos los reflejos condicionados o de algunos solamente;

proceso activo producido por la agregación de un nuevo estímulo al condicionado habitual (inhibición externa), o determinado por la excesiva brevedad de los intervalos entre las aplicaciones sucesivas del estímulo condicionado o por otras peculiaridades de la técnica reflexológica (= inhibición interna).

c) Diferenciación: importante forma de inhibición interna, correspondiente a la especificidad ya recordada. Si por ejemplo se trata de establecer un r. condicionado por un sonido de 80 vibraciones, este reflejo aparece al principio con otros sonidos de más o menos vibraciones para fijarse al fin en el sonido escogido mientras que los demás pierden su eficacia. De este modo podemos apreciar la mayor o menor delicadeza con que un organismo percibe los fenómenos ambientales, los distingue el uno del otro o, como se suele decir, los analiza.

d) Desinhibición es la inhibición de la inhibición, y se conoce también bajo el nombre de contrainhibición o libera ción.

e) Irradiación.

f) Concentración: tanto la estimulación como la inhibición Independientemente del estímulo usado se irradian primero sobre toda la supenicie de la corteza cerebral, para concentrarse al fin en un solo punto de ella. De aquí la generalización y la diferenciación del r. condicionado.

g) Inducción recíproca: el efecto de un estímulo condicionado excitador (o inhibidor) aumenta si se le aplica inmediatamente después de un estímulo condicionado inhibidor (o excitador). El fenómeno es de gran importancia para la funcionalidad cortical, ya que impide el proceso de irradiación.

Acerca de las llamadas cadenas de reflejos condicionados se sabe que en tanto que en el perro es posible fijar un r. condicionado de segundo grado (o sea, elaborar un r. condicionado partiendo de un r. condicionado ya constituido) y fijar uno de tercer grado, aunque sólo excepcionalmente y de una manera irregular, en el hombre estos superreflejos o reflejos condicionados de orden superior se multiplican de una manera casi indefinida (Bechterew). Con esto se comprende cómo se puede construir un verdadero edificio de reflejos: de donde la deducción, ciertamente arbitraria, de algunos autores, según los cuales toda la actividad aparentemente espontánea del hombre no es otra cosa que una necesaria cadena de reflejos condicionados.

4. Algunos problemas de neurofisiología y de psicología a la luz de los reflejos condicionados. - No podemos decir todavía que hayan sido establecidos con seguridad los fundamentos de la doctrina reflexológica; entre otras cosas es todavía incierta la vía 'aferente del r. condicionado. La misma diferencia establecida por Pavlov y por los otros T notables autores de reflexología condicionada entre reflejo absoluto y r. condicionado dista mucho de haber sido probada.

Además la experiencia enseña que las conclusiones perm itidas por los hallazgos obtenido en una determinada especie animal no son nunca aplicables con toda exactitud a otras especies.

Tanto menos podemos aplicar indistintamente - al hombre las conclusiones.reflexológicas adquiridas estudiando los animales, porque a la misma larga serie de factores que influyen en la formación de los reflejos condicionados experimentales y que justifican su variabilidad desconcertante (condiciones ambientales, cansancio, proximidad o no del alimento, etc.) se agregan otros muchos más propios del hombre (cansancio mental, sugestionabilidad, carga emotiva, interés mayor o menor prestado por los individuos a la investigación, etc.) Estos y otros elementos, tal vez de menos consideración, referentes a las condiciones interiores de los diversos individuos justifican la perplejidad en asuntos de reflexología humana de muchos autores, de los cuales no pocos con razón dudan que pueda establecerse una relación entre la inteligencia y la réílectividad condicionada.

Por otra parte, los reflejos condicionados conservan una gran importancia en el estudio de la funcionalidad cortical humana y representan un delicado y precioso reactivo de notable valor en neurofisiología y en clínica neuropsiquiátrica.

Bástenos mencionar los progresos hechos con el método de los reflejos condicionados no sólo en la fisiología comparada del sistema nervioso, sino también en el ámbito de la neurofisiologfa y de la psicología humana: desarrollo de la actividad sensitivosensorial y de las percepciones en el lactante, proceso de formación del lenguaje, educación del niño, leyes mnemónicas, problemas comportamentales, etc.

Nos limitaremos aquí a examinar muy concisamente a la luz de la reflexología condicionada, el aprendizaje, el sueño y las neurosis: asuntos importantes en sí y también en relación con la moral. a) Reflejo s condicionados y aprendizaje. Como hemos señalado al principio para muchos reflexólogos y behavioristas la reflexología condicionada, el aprendizaje, el comportamiento y la conducta, son en el fondo una misma cosa: en el sentido de que los reflejos condicionados son la base de todas las actividades humanas. Es necesario agregar, sin embargo, en relación con el aprendizaje que está concepción es totalmente insuficiente para explicarnos el complicado proceso de aprender. De hecho este proceso no es simplemente pasivo, sino que en él hay mucho de activo (recordemos, p. ej., el factor voluntad de aprender) que se sale del proceso del condicionamiento. En suma, el r. condicionado es una entre las causas del aprender, pero no es su única causa. Sin embargo, el uso de los reflejos condicionados en psicotecnia (selección y orientación profesional, etc.) y en pedagogía puede ser muy provechoso y sus resultados se encuentran en las primeras aplicaciones que de ellos se van haciendo. b) Reflejos condicionados, sueño, hipnosis. Para Pavlov y sus discípulos el sueño y la inhibición interna son un fenómeno único e igual. Se ha demostrado también (Krasnogorsky) que la tendencia a la inhibición aumenta hacia la tarde y que este aumento concierne preferentemente a la vista y el oído;

por lo tanto, la irradiación estable de la inhibición — el sueño— parte de los centros ópticos y acústicos, tal vez por estar más fatigados. Nótese, sin embargo, que hoy, después de las investigaciones de otros notables autores sobre la función hípnica dlencéfalomesencefalica, no se puede ya concebir el sueño como un fenómeno limitado a la corticalidad; de él participan igualmente otros importantes mecanismos endocrinovegetativos. En la irradiación a toda la corteza de un proceso inhibitorio de baja tensión ocurre con frecuencia que persiste un punto despierto: un foco de excitación mediante el cual el experimentador mantiene sus relaciones con el animal y puede despertarlo fácil mente estimulando'las terminaciones nerviosas que llegan a aquel punto determinado. Este interesante fenómeno encuentra una evidentísima relación con aquellos estados especiales que se verifican espontánea o artificialmente en el hombre y que se llaman respectivamente sueño pa rcia l e hipnosis.

De hecho en el primer caso el despertar se obtiene preferentemente por un estímulo particular (p. ej., el gemir del niño para la. madre), en tanto que otros estímulos más intensos, pero de otro género, no consiguen Interrumpir el sueño. En el caso de la hipnosis el sujeto está sólo en relación con determinadas señales del hipnotizador.

c) R e fle jo s condicionados y neurosis. En el curso de sus investigaciones Pavlov tuvo ocasión de estudiar las neurosis experimentales. Vió (y este fenómeno ha sido ampliamente confirmado) que no rara vez, durante la elaboración de un r.

condicionado, el perro — hasta entonces tranquilo y dócil — se mostraba intranquilo, ansioso o por el contrario torpe y soñoliento de modo que no se le podía utilizar, a veces por muchos meses, en las experiencias reflexológicas. La razón es que éstas, por haber sido conducidas, de un modo impropio o por efecto de una particular constitución del animal habían determinado un desequilibrio a cargo de la actividad nerviosa superior. Pavlov pudo demostrar Igualmente que en los perros constitucionalmente excitables (y que corresponden al temperamento colérico de Hipócrates) la inhibición era muy reducida y fácilmente el animal se ponía desenfrenado y nervioso durante las experiencias, mientras que en los perros de tipo débil (correspondientes al hipocrátlco temperamento melancólico) la neurosis determinada por la prevalencia del proceso inhibitorio, tenía preferentemente características depresivas.

La primera forma que Pavlov llamó hiperestenia, era de breve duración y curaba bien con el reposo y con fuertes dosis de bromuro; la segunda, a la que el autor reservó el nombre de neurastenia, tenía un largo curso, curación incierta y sólo por medio de pequeñas dosis de bromuro asociadas con cafeína. Se ven aquí las relaciones sintomatológicas existentes entre estos dos tipos de neurosis experimental y, respectivamente, la neurastenia heretística y la neuropsicastenia del hombre.

No puede excluirse que entre las causas de las neurosis humanas existen factores patógenos ambientales que han desequilibrado parcialmente la funcionalidad cerebral obrando con el mecanismo de reflejos condicionados impropios (estimulaciones anormales, excesivas inhibiciones y similares). 5. Consideraciones críticas. - En el curso de este estudio no hemos dejado de hacer reservas y de presentar algunas críticas a la doctrina de los reflejos condicionados, espec i a lm en t e con relación a ciertas deducciones extremistas que no parecen totalmente justificadas. Permítasenos ahora repasar este asunto, de sumo interés ético y práctico, ya que la importancia de la reflexología es grandísima y por otra parte los problemas de orden moral a que puede afectar (p. ej., el libre albedrío) son tan graves y de tanto interés que no nos es lícito limitarnos a una breve referencia. Hace un siglo escribía Sechenov: todos los actos de la vida consciente e inconsciente son reflejos desde el punto de vista de su mecanismo y esta posición ha sido rígidamente mantenida por Pavlov y por casi todos los demás reflexólogos.

Por su parte el behaviorista Watson sostenía: los más complicados de nuestros hábitos adultos son explicables como cadenas de simples respuestas condicionadas Es por v lo tanto comprensible que una larga corriente de autores, bajo el impulso de estos maestros, haya considerado y considere resuelto en sentido puramente mecánico el problema de la actividad psíquica humana, la cual según ellos estaría toda ella constituida simplemente por reflejos condicionados, generalmente de orden superior. La conducta individuol, aun en sus aspectos sociales, estaría exclusivamente condicionada a una serie complicada de reflejos; todo nuestro mundo psíquico (pensamientos, juicios, elaboraciones científicas, fantasías de arte, etc.) sería sólo una cadena de reflejos, un edificio de reflejos, penectamente explicable con la investigación reflexológica. Pero contra esta concepción claramente materialista de la actividad psíquica han surgido númerosos autores que han señalado su excesiva unilateralidad y limitación. Recordemos solamente al holandés Buytendijk y al P.

Gemelli que con palabras diversas juzgan insostenible la idea de que el reflejo sea el fenómeno fundamental de toda función nerviosa: no existen reacciones, sino acciones, escriben ellos y la inteligencia no es una serie de reflejos aislados, sino que consiste en la facultad de producir acciones espontáneas, que tienen una configuración diferenciada, esto es, de obrar racionalmente, de adaptarse a las mudables condiciones ambientales y de dirigir la actividad hacia un fin.

La constitución biológica del individuo es mucho más complicada que cualquier cadena mecánica de reo flejos. En cuanto a los reflejos condicionados pavlovianos, nota Küppers con razón que entre la salivación y el estado psíquico del apetito existen las mismas relaciones que entre la secreción de las lágrimas y la tristeza: lo cual destruye totalmente el castillo de ilaciones construido por Pavlov sobre sus importantes experiencias. Los reflejos condicionados son demasiado artificiosos y — lo ha demostrado Lenz en el hombre, invitando a los sujetos a señalar sus impresiones a medida que se iba realizando el experimento — son bastante más tórpidos y estereotipados qué el dato de' la conciencia, de manera que son absolutamente inadecuados' para el estudio integral del psiquismo humano. Naturalícente no negamos con esto la importancia de los reflejos condicionados en lo que concierne a la actividad psíquica, sino que se niega su exclusividad. Es cierto, escribe Molhant, que los reflejos condicionados de orden superior tienen una' considerable importancia en la vida psíquica y constituyen precisamente la base de nuestra actividad psíquica en cuanto ésta es dominada por el hábito.

Pero junto a ella hay.en el hombre otra en que la función asociativa cerebral va regida no por las respuestas más o menos fatales de la condicionalidad, sino por la conciencia y la libre voluntad: es la actividad psíquica superior, o sea, de adaptación consciente y voluntaria, con su carácter inherente de penectibilidad infinita para el presente y el futuro.

Concluyendo y resumiendo: si el método ingenioso y realmente fisiológico de los reflejos condicionados conserva gran importancia para el análisis y la interpretación de muchísimos procesos de la actividad cerebral, las funciones psíquicas realmente superiores se alen de los límites de las leyes y de la práctica del condicionamiento. Se trata de un patrimonio realmente exclusivo del hombre, constituido por la conciencia, el raciocinio y la voluntad. Y si algunos autores a ultranza de la llamada psicología objetiva llegan a negar la conciencia moral, las especulaciones puras del espíritu y el libre albedrío, esta negativa no es racional: de hecho quedarían de este modo inexplicables los trazos más' característicos de la personalidad humana, de suerte que cualquier conclusión a la que se quisiera llegar partiendo de estas exclusiones sería necesariamente equivocada. Riz

Bibliografía

Bibliografía

W. Bechterew, La psychologie objective, París, 1913
A. Gemelli, Lo studio del comportamento in psicologia, en
Scientia, A. XXX (II, 1936) W.
S. Hunter, The psychological study of behavior, en Psychological Review, XXXIX (1932) Ponty, La structure du comportement, París, 1945
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B. Razran, Conditioned responses: An experimental study and theoretical analysis, en Arch. of Psychol. (1935), n. 191
A. Tilquin, Le behaviorisme. Origine et développement de la psychologie de réaction en Amérique, París, 1942 J.
B. Watson, Behaviorism, Nueva York, 1930.

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