Diccionario de Teología Moral

Cornelio Damen, C.Ss.R. (Dam.)

PUDOR

Recursos

1. En general. - Todos los diversos significados de la palabra p, convienen en esto: que a todos es propia una tendencia natural a ocultar alguna cosa, sea buena, sea mala, tendencia que en el caso de fallo engendra un sentimiento (psíquico) de disgusto, acompañado a menudo de señales (físicas) como enrojecer, bajar los ojos. En un sentido muy amplio el término puede significar toda repugnancia a la revelación de lossecretos propios, particularmente los más elevados. En un sentido más propio significa el temor de vituperios y de burla (la uerecundia de los escolásticos), deducido de cosas consideradas como deshonrosas. Estetemor puede fundarse en una consideración demasiado exagerada del juicio humano, haciendo abstracción del valor moral del acto o más aún sobre un juicio errado (propio o ajeno), que considera deshonrosas cosas o actos que no merecen ningún reproche (defectos corporales, pobreza, etc.) y más aún son laudables (falso p., p. ej., en el respeto humano, v). En cambio, si setrata de acciones verdaderamente, esto es, moralmente reprobables, el p., aunque no sea una virtud en si, es una buena disposición para la adquisición y conservación de ella, en cuanto que aparta de acciones inmorales o después de haberlas cometidassssssssssss convence más fácilmente de su carácter desordenado (Eccli., 41, 21-25). 2. En el campo sexual.

- Reviste un significado y valor especial en el campo sexual, donde encuentra su aplicación más característica. La razón es porque especialmente en este campo los defectos implican una torpeza más grave. La actividad sexual, en efecto, es la función de la vida humana que másse sustrae y rebela al imperio de la recta razón (Sum. Theol. II-II, q. 151, a. 4); y el desorden creado en este, campo es tal vez una de las consecuencias deshonrosas y más palpables del pecado original, razón por la cual es especialmente recordado por la Sagrada Escritura (Gén., 3, 7). De este desorden proviene que el p se extiende no sólo a los actó's conjrarios al orden establecido en la vida sexual, sino a todo lo quetenga relación con ella. Asi el p. sexual comprende en sí jdos lossignificados de la palabra citados arriba: es decir, que además del temor por el’ reproche de un acto moralmente malo, comprendetambién Ifi vergüenza por situaciones y cosas¡r menos elevadas de la vida, aunquf \ no' itioralrnente imputables, como también finalmente la tendencia a sustraer a los ojos de los demás lossecretos más íntimos de la persona y vida humana (vida matrimonial).

Esta* vergüenza por todo acto y cosa sexual es un movimiento espontáneo de la naturaleza, que se manifiesta juntam ente con la aparición de la concupiscencia y constituye uno de los frenos más fuertes contra las pasiones desordenadas. El desarrollo y el modo de manifestarse difiere según los lugares y los tiempos, pero la experiencia enseña que no falta jamás totalmente (v. también D esnudism o, Desnudez, Vestido).

3. Culto del p.

- Aunque el p. no es un producto de la vida social, como tal vez se ha querido hacer creer, su función puede ser acrecentada o disminuida por la educación, hábitos, ejemplos, etc. Dada la enorme importancia del p. para la moralidad pública y privada se deduce que essumamente recomendable una positiva educación del mismo, más aun Se hace necesaria, ya que la falta de este culto positivo a causa de las circunstancias desfavorables (malos ejemplos, tentaciones, sobretodo la propia inclinación al mal) termina provocando un retroceso del p. y consiguientemente de la pureza (v. también Educación sexual). Dam.

Bibliografía

Bibliografía

Sum. Theol., I I - I I, q. 144
A. Vermeersch, De castitate et de vitiis contrariis, Roma, 1921, n. 20
F. Foerster, Etica e pedagogía della vita sessuale, T o rln o, 1921 (no es católico)
A. Goognard, De modestia, en Collect. mechl., 8 (1934), 309 ss. J. de la Vaissière, El pudor instintivo, Madrid, 1940
E. Paganuzzi, Purezza e pubertà, Torino, 1944

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