PERSEVERANCIA
1. Naturaleza. - La p. en sentido amplio significa la continuación de cualquier esfuerzo hasta el fin; en sentido menos amplio es la prosecución de una cosa buena, no obstante ciertas molestias unidas con ella y procedentes de factores extraños a la misma cosa (v. Constancia). Santo Tomás (Sum. Theol., II-II, q. 137, a. 3), bajo la palabra p. entiende la prosecución del ' bien hasta el fin, sin dejarse vencer por la la molestia especial procedente del hecho de que por largo tiempo se hayan de hacer los mismos esfuerzos o poner los mismos actos: esta prosecución es afin a la fortaleza y de grandísima importancia para la vida espiritual. 2. Pecados opuestos. - Por defecto se peca contra la p. entendida en sentido más restringido (flaqueza de ánimo), no continuando por causa de la indicada dificultad una cosa que es oportuno u obligatorio continuar. Por exceso se peca contra la p. (pertinacia), continuando a pesar de esta dificultad, una cosa que es inoportuno o ilícito continuar. La flaqueza de ánimo y la pertinacia de suyo son culpas veniales; sin embargo, pueden ser culpas graves a causa de lo' que se deja de hacer o se continúa o de cualquier otra circunstancia. 3. Medios. - Para no ceder al cansancio o al desaliento en hacer el bien es útil pensar en la brevedad de la vida y en la duración sin fin de la recompensa que coronará nuestros esfuerzos.
El descanso legítimo y moderado y la distracción moderada son también muy útiles para sostener la perseverancia. Ante el aparente poco éxito de nuestras tentativas es necesario acordarse de que Dios no pide siempre el éxito en nuestras empresas, sino nuestro esfuerzo.
4. P. final. - Es la prosecución en el bien hasta el fin de la vida, la cual es condición para la salvación eterna. El Conc. Tridentino la llama gran don (m agnum donum) y afirma que acerca de este don hasta el justificado ha de estar siempre en temor saludable (Concilio Trid, Ses. VI, c. 16, can. 2), en cuanto que no es objeto de verdadero mérito (de condigno). Sin embargo, el justo puede merecer con mérito de conveniencia (de congruo,) este gran don: bajo este aspecto puede decirse que la p. fipersonales objeto infalible de la oración suplicante (v.). Se ha de observar finalmente que la P. final se merece no con uno o más actos determinados o durante un r cierto tiempo, sino con una serie de actos buenos desarrollados durante toda la vida (F. Suárez, De gratia, 12, 38, 14). Man. •i
Bibliografía
Bibliografía
A. Michel, Persévérance, en DTC, XII, 1256-1251
R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, Buenos Aires, 1914, p. 673 ss.
E. Janvier, Esposizióne d ella ' inórale cattolica, X, Torit o, 1938, p. 126-140. • \