OCIO
1. Naturaleza. - El o. entendido en sentido estricto es el estado de reposo de las facultades físicas y mentales. En sentido más amplio la palabra significa también estar ocupado en cosas fútiles o con fin puramente recreativo: por lo que los deportes, el juego, las lecturas hechas sin intención de instruirse pueden llamarse o. 2. Deber de trabajar. - Aun aquellos que no se encuentran en la necesidad de un trabajo productivo para procurarse los medios de subsistencia tienen obligación de huir del o. para no ponerse en la ocasión de pecar y para no dar ejemplos malos. Además los deberes para con la colectividad, que requiere una contribución activa por parte de sus miembros, exigen de todos una actividad seria, y en algún modo productiva. El trabajo, Además, sea manual, sea intelectual, es uno de los grandes medios para ennoblecernos y sin él la vida se convierte en algo vacío e inútil· Los que tienen más abundancia de bienes materiales o mayor talento.han recibido estos bienes de Dios para emplearlos en la perfección propia y para utilidad de los demás. De todo esto se deduce evidentemente que el o. puede ser un pecado grave. 3. Deber de descansar. - No es posible ni lícito someter tanto el cuerpo como el espíritu a una actividad ininterrumpida.
El trabajo consume las energías físicas y hace necesaria en cierto momento la distracción y el descanso: la naturaleza misma suele indicar con la sensación de cansancio el instante en que se debe abandonar el trabajo y concederse un descanso y reposo; si a pesar de ello se continua trabajando se seguirá un consumo excesivo de energías y al mismo tiempo un rendimiento inferior. Esta necesidad de descanso y reposo forma la base de un deber correlativo, cuya transgresión serla culpa grave si acortase notablemente la vida o crease un grave peligro de enfermar seriamente. La medida que se ha de'tener en el descanso y reposo depende de las necesidades Individuales. En particular el tiempo que se ha de conceder al sueño varia con la edad, y depende del estado de salud y de la naturaleza de la actividad que se emplea; este tiempo no puede ser abreviado demasiado a menudo sin consecuencias nocivas para la saludr pero tampoco puede ser prolongado impunemente por exceso: la somnolencia y la pereza hace en efecto al hombre inepto para un trabajo serio y provechoso y le privan de su energía.
El cristiano debe hacer que el sueño entre en el cuadro de sus acciones meritorias ordenándolo al fin debido y regulando su acción. El mismo descanso debe someterse siempre al autogobierno y al sentido de responsabilidad. Aían.
Bibliografía
Bibliografía
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