MUERTE (Deseo de la)
1. Deber de vivir. En lo que se refiere a la vida propia, el hombre no puede disponer de e lla; pero tampoco tiene obligación de desear vivir. 2. Deseo de morir. - Puede, por lo tanto, desear la m., por alcanzar un bien mayor en la vida futura: el cristiano que ansia la m. para ver a Dios, demuestra una comprensión total de su fe (cfr. Fil.. 1, 23). Cuando un hombre ha llegado al término de su vida, cuando la edad le hace incapaz, de trabajar, es razonable que desee dejar este mundo antes que languidecer y sufrir la decadencia de la vejez. No es, por lo tanto, ilícito de suyo, desear la m.; buscarla indirectamente eligiendo una ocupación en que exista peligro de m., siempre que haya motivos justos que inspiren esta elección. En la historia de la Iglesia se ha condenado varias veces el buscar directamente el martirio, pero siempre ha sido motivo de admiración el deseo del martirio. Pal.
Bibliografía
Bibliografía
S. A m b r o s io, De Jacob et vita beata, I, 8, 38: PL 14, 609
S a n A g u s í í n, Epist., 130, 15, 28: P L 33, 505.