EUGENÉTICA
1. Naturaleza. - E. (griego»= engendrar bien) es la ciencia que trata de promover la generación de hombres sanos y físicamente perfectos, como medio para mejorar el estado de salud del pueblo. Según que los medios y las normas miren directamente a causar una buena generación o a impedir la que se prevé ha de ser mala, se habla de eugenesia positiva y negativa. Es evidente que la esterilización no tiene por fin una buena generación., porque suprime toda capacidad de engendrar. Si a pesar de todo la esterilización se llama un medio eugenésico, es en cuanto que se usa para impedir una mala generación.
2. Moralidad. - La Iglesia es partidaria decidida de la e. y de la actividad eugené- sica, porque considera la salud natural como uno de los dones más preciosos del Creador. El hombre tiene el deber de usar los medios buenos y honestos para cuidar de su salud y de la de sus hijos. Por lo tanto, también los medios que dan a conocer la e. No es lícito descuidar los medios buenos y honestos que favorecen la salud de la prole. La Iglesia y la moral católica, sin embargo, no aprueban todos los métodos y todos los medios que en los tiempos modernos se han propagado y recomendado como útiles para el fin eugenétíco. La Iglesia condena a los eugenistas de vista limitada que exaltan la e. como supremo principio de la acción. La salud corporal es un bien de gran valor, pero no es el único y supremo bien del hombre. Por esta razón no basta probar que un medio sea útil al fin eugenésico, para concluir que es bueno bajo todo aspecto y pueda aplicarse. En la vida humana hay también otros valores que cuentan y el hombre debe tenerlos presentes, aunque sea eugenista.
He aquí la razón por la cual la Iglesia favorece la actividad eugenética y el uso de muchos medios eugenéticos; pero condena y prohíbe ciertos métodos y ciertos medios eugenéticos en contraste con la ley de Dios. La Iglesia está persuadida de que cualquier transgresión de esta ley, aunque en algún caso determinado pueda ser ventajosa bajo cierto aspecto, p. ej., para el bien eugenético, es dañosa bajo otro aspecto de importancia aun más grande. Por esta razón ha de ser evitada. La ley moral tiende a salvar el bien del hombre, su felicidad universal. Aplicando este sano principio, la Iglesia condena los medios eugenéticos amorales, entre los cuales están la esterilización (v.) y la prohibición absoluta del matrimonio (v. Prohibición del matrimonio).
La Iglesia favorece y mueve a las autoridades civiles y a las personas privadas a promover muchas cosas que tienen un valor eugenético y eficaz: la vida moral del pueblo, comprendida la moralidad pública; la protección de los grandes valores contenidos en la vida cristiana, en la religión, en el matrimonio cristiano y en la familia, y la educación de la prole en la familia, en el trabajo cotidiano constante, enérgico y productivo, pero de modo apropiado a la naturaleza racional del hombre que da al trabajador satisfacción y alegría. Aun bajo el aspecto eugenético la salud debe conseguirse por una vida pasada en un ambiente moral, psíquica y físicamente sano y no por la supresión violenta e innatural de los efectos malos de una vida inmoral y malsana. Combatir y eliminar no los efectos, sino las causas de las enfermedades hereditarias, es el deber primero y principal del médico. Ben.
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