ESTADO (sociedad civil)
1. Naturaleza. - El concepto de E. es un poco vago e incierto. Toda doctrina o escuela social, política, ju rídica presenta un concepto suyo propio del E. Tal vez aquello en que muchos, si no todos, convienen puede expresarse diciendo que el E. es hoy la forma más elevada de sociedad civil jurídica y políticamente or ganizada. Decimos hoy, porque si mañana la humanidad, o al menos los llamados pueblos civilizados, consiguieran dar plena organiza ción jurídica y política a la sociedad de los Estados, entonces cada Estado cesaría de ser la forma más elevada. Pero en esta hipótesis se podría decir también que los Estados han cesado de existir para dar lugar a un úni co Estado.
2. El E. y la m o r a l. - Desde el punto de vista moral se ha de afirmar y aclarar la naturaleza ética del E. Ciertamente que no decimos que sea ético en el sentido del idea lista que hace de él el creador de la norma moral y lo considera como la verificación histórica de la perfección ética. Ésta es doctrina hegeliana, que diviniza el E. Nosotros, por el contrario, lo llamamos ético en cuanto que vemos que también él está subordinado a la ley ética. Su subordinación tiene un aspecto pasivo, por lo cual no es superior a la moral; no esta por encima del bien y del mal; no puede ni hacer ni mandar lo ilícito; no puede ni desdeñar ni prohibir lo que es de obligación;
su poder no es omnipotencia, sus leyes pueden estar en contradicción con la conciencia moral; la razón de E. no jus tifica el delito; el ciudadanb tiene el deber y el derecho de desobedecer al E. que le man da un acto inmoral. La subordinación de que hablamos tiene también un aspecto que diremos acfiuo, en cuanto que el E., como organización de seres éticos, debe tener en cuenta la eticlüad esen cial de los ciudadanos y promoverla dentro de los limites de su competencia. En los pue blos cristianos no es su misión enseñar la moral; pero es siempre misión suya prote gerla con los medios de que dispone, y de un modo particular con la fuerza de su orde nación jurídica, órgano a propósito para crear y mantener aquellas condiciones externas y sociales que son premisas casí indispensables para la moralidad interior.
La naturaleza o misión etica del E. está presente en toda la tradición cristiana; no sólo en la que se pudiera decir corriente op timista en cuanto que ve en toda sociedad, y por lo tanto también en la civil, un fruto de la fuerza expansiva de la naturaleza humana, fundamentalmente buena, sino también en la que pudiera llamarse corriente pesi mista, porque ve en el E. un mal necesario, medio de común defensa contra la perversi dad excesivamente frecuente de los hombres. También en esta segunda hipótesis el E. ten dría una misión ética, porque, aunque naci do del mal, se opone a él como remedio, no plenamente eficaz, pero necesario. Gra. B 1 B L. — G. B. B r a v a b c h i, La moderna concezione filosofica dello Stato, Milano, 1924; P.
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