CAPITAL
Índice interno:
1. Concepto ·
2. Origen y naturaleza ·
3. Problemas sociales ·
1. Concepto Es uno de los factores de la producción. Se suele definir como un bien instrumental, esto es, una riqueza producida, destinada a la producción de otra riqueza. Se distingue de la tierra por ser producto; se distingue del trabajo por ser su efecto y su instrumento. Entre las muchas divisiones y subdivisiones en que se suele distinguir el c., aquí sólo nos fijamos en dos: fijo y circulante. C. fijo es el que sirve para una serie sucesiva de producciones, es decir, el que en cada producción se emplea sólo parcialmente, como, p. ej., las construcciones con fin industrial o comercial, las mejoras de terrenos agrícolas, los instrumentos de trabajo (máquinas, utensilios, aparatos). C. circulante es el que sirve para una sola producción, es decir, el que en cada producción se transforma y consume íntegramente, como las materias primas en la industria de manufacturación (seda, lino, aluminio). En un sistema económico de ritmo normal el c. fijo y el c. circulante coexisten en proporciones adecuadas.
2. Origen y naturaleza Mucho se ha discutido sobre el origen del c.; pero indudablemente hoy en día la doctrina más digna de consideración es la que afirma que el c. proviene del ahorro. La riqueza que los hombres producen parte la consumen en su sustento y parte la emplean en potenciar su capacidad productiva: la parte no consumida y empleada en la producción, constituye el c.; y se denomina capitalización el conjunto de actos por medio de los cuales el ahorro se transforma en capital. El c. en forma reducida o embrional ha existido siempre; el martillo y la hoz —instrumentos de trabajo— se encuentran en los tiempos más remotos. Pero en el siglo pasado y en el nuestro el c. ha logrado en relación con el trabajo un nivel altísimo; tanto que ha llegado a determinar la denominación de la época moderna, llamada capitalista.
a) En el siglo pasado el c. vino a tener en la regulación del proceso productivo una posición de preeminencia en relación con el trabajo; de manera que el trabajo terminó por ser considerado y tratado como instrumento del c. Pero esto estaba en contradicción con la jerarquía de valores, ya que es el trabajo la fuente y razón del c.; éste, por lo tanto, debe estar puesto al servicio del trabajo; y tal es la meta a que hoy en su fatigoso trabajo mira la familia humana.
b) La riqueza producida con el concurso del c. y del trabajo debe ser distribuida entre el uno y el otro: ¿en qué proporciones? El c. se llevó con frecuencia la parte del león; pero la justicia exige que en la distribución de la riqueza producida la primera consideración se reserve al trabajo, ya que no se vive para producir, sino que se produce para vivir; y la misma capitalización se justifica cuando en ella se nos propone un mejoramiento humano en el nivel de vida.
c) Un sistema económico es sano cuando la producción es proporcionada al consumo. Trabajar, especialmente por parte del Estado, para reducir el consumo en favor de una producción excesiva, no pocas veces con fines bélicos, o estimular el consumo en daño de la producción, para crear situaciones de descontento, además de ser una lesión de las leyes económicas, constituye una inmoralidad. Pav.
Bibliografía
A. Graziani, Capitale ed interesse , en Atti della
R. Accademia di scienze morali e politiche , Napoli, 1923
A. Brucculeri, Il capitalismo , Roma, 1942
O. Fernández Baños, Trabajo y capital , Madrid, 1939.