CANDELA
Índice interno:
1. Datos históricos ·
2. Uso actual de las candelas en la Iglesia ·
1. Datos históricos Desde los tiempos más antiguos la liturgia hizo uso de candelas, no sólo como medio de iluminación, sino también como señal de culto y de honor. Es célebre la polémica de San Jerónimo, en el s. IV, contra Vigilancio, en la cual el Santo Doctor defendía el uso de las candelas en la Misa y a la lectura del Evangelio, como señal de honor dado a la palabra de Cristo.
También el Pontífice, cuando se acercaba al altar, iba precedido por siete candelas, y ya en el s. VI la candela era señal distintiva de uno de los ministros inferiores del altar, el acólito. Naturalmente, como medio de iluminación, las candelas, junto con las lámparas de aceite, eran las únicas que se usaban en la antigüedad, y la peregrina Eteria habla de una luz infinita que vio en las iglesias de Jerusalén producida por millares de candelas. La antigua crónica papal del Liber Pontificalis habla del regalo hecho a la Basílica Vaticana por el papa Adriano I, consistente en un polycandelum en forma de cruz capaz de sostener el hermoso número de 1.570 candelas.
Sin embargo, las candelas no aparecen en el altar hasta muy tarde, hacia el s. XI-XII, ya que antes se ponían a los lados o delante del altar.
Las candelas de uso estrictamente litúrgico, servicio del altar, deben tener cierta proporción de cera de abejas. El uso de llevar candelas en las procesiones se encuentra con certeza en el s. VIII y el uso de bendecirlas en la fiesta de la Purificación de la Virgen, 2 febrero, Candelaria, se encuentra en vigor ya en el s. X. La particular importancia que la candela tiene en esta función se deriva del hecho de que se quiere honrar a Cristo, luz y revelación de los pueblos.
2. Uso actual de las candelas en la Iglesia Para la celebración privada de la Misa se requieren dos candelas, cuatro se permiten al Obispo; para la Misa solemne el uso común prescribe seis, para la pontifical se requieren siete. Para la bendición eucarística con el Copón se requieren por lo menos seis candelas; para la bendición solemne, por lo menos doce. En su puesto no se pueden usar lámparas eléctricas (v. Electricidad ). Estas normas, en caso de necesidad, como en período bélico, la Iglesia, para suplir la falta de candelas de cera, las suele derogar, permitiendo un uso más amplio de la luz eléctrica o de otras luces. Hoy, por disposición de la Sda. Congregación de Ritos, 18 agosto 1949, se permiten cuatro candelas de cera para la Misa cantada y para la exposición solemne del Santísimo Sacramento. Existe la obligación de suplir con otras luces hasta llegar al número señalado por la legislación. Cig.
Bibliografía
F. Cabrol, Cierges , en DACL , III, 1630 ss.
C. Callewaert, Liturgicae institutiones , III, De Missali Romano Lit. , I, Bruges, p. 42 ss.