Diccionario de Teología Moral

Cornelio Damen, C.Ss.R. (Dam.)

BIBLIOTECAS

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Las b. entendidas como instituciones de préstamo de libros, tienen frecuentemente casi el mismo valor que el libro en sí mismo, ya que para muchas personas constituyen el medio principal y acaso único de ponerse en contacto con él. De aquí el gran impulso dado en muchos países a la fundación de b. católicas circulantes, donde por poco precio se prestan libros útiles o al menos inocuos con el doble fin de propagar ideas sanas y sentimientos honestos y, por otra parte, combatir la mala prensa que a menudo, por su carácter atractivo para las pasiones humanas y por el exiguo precio de su adquisición, amenaza convertirse en casi el único alimento espiritual de grandes sectores de la población. Siendo las b. un medio utilísimo de propaganda religiosa y de preservación moral, la Iglesia tiene un derecho incontestable a ejercer esa especie de apostolado. Directores y gerentes de b. tienen una grave responsabilidad por todos los libros conservados y prestados, y en el préstamo de los mismos deben tener en cuenta también la persona del lector (adultos, jóvenes, etc.).

Tener en depósito, sin la debida licencia, libros prohibidos por la Iglesia por ley general ( ipso iure : can. 1399), o por un decreto especial, constituye pecado grave (can. 1398, § 1). Los directores o empleados de bibliotecas públicas, que en cierto modo son guardianes forzosos, no están sometidos naturalmente a esta pena. Al prestar los libros al público se les puede aplicar las reglas de la cooperación al mal. Recuérdese además que si se trata de libros de apóstatas, herejes o cismáticos que defienden su error, o de otros libros condenados por Letras Apostólicas, el mismo hecho constituye un delito castigado con la excomunión, en la que se incurre ( ipso facto ) automáticamente y reservada de un modo especial a la Sta. Sede (can. 2318, § 1). El permiso para tener en depósito o prestar libros prohibidos no vale para los libros obscenos, ni se pueden prestar los libros prohibidos sino a aquellos que racionalmente se supone que los piden legítimamente (can. 1404). V. también: Lecturas , Prensa . Dam.

Bibliografía

G. Casati, Manuale di letture , Milano, 1936
A. G. de Otaola, Lecturas buenas y malas , Bilbao, 1949.

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