AUTARQUÍA
Índice interno:
1. Significado literal ·
2. La autarquía como acto político ·
3. Nacionalismo económico ·
4. Corolarios morales ·
1. Significado literal La autarquía, en sentido literal, se debiera definir como la política económica que tiende a asegurar a un Estado la autosuficiencia absoluta y por lo mismo a hacer superfluos los cambios internacionales. La autarquía en este sentido es el estado de un pueblo primitivo, pero como acto propiamente reflejo de un órgano político no existe ni puede existir, ya que los cambios internacionales son postulados necesarios del estadio actual de cultura que por muchos factores materiales y espirituales es esencialmente supranacional.
2. La autarquía como acto político La autarquía como acto reflejo o político no persigue la autonomía económica absoluta, sino más bien relativa, y precisamente una autonomía relativa cuyos confines son delimitados por factores político-militares más que por factores técnico-económicos. Lo que ella quiere obtener no es la eliminación de los cambios internacionales, sino sólo las importaciones de los productos alimenticios fundamentales, de las materias primas esenciales para la industria civil y bélica y los armamentos de modo que permitan al país que la practica un mayor grado de autonomía política. La autarquía puede ser, por lo tanto, considerada como la variante adaptada a las necesidades de los grandes Estados continentales, que no tienen dominio sobre los mares, de la política que fue siempre practicada por las grandes potencias. No hace falta añadir que esta variante corresponde a las necesidades de un período histórico ya superado. Hoy la guerra empeña tales y tantas energías que casi ningún Estado puede pretender afrontarla con solas sus fuerzas. El cuadro para la actuación de la autarquía no puede ser ya un Estado particular, sino un bloque de Estados.
Y precisamente en este cuadro más amplio es donde actualmente tiende a representarse.
3. Nacionalismo económico Cosa totalmente diversa de la autarquía, aunque para realizarse se sirve de medios muy semejantes, es el nacionalismo económico, que en sus últimas reencarnaciones ha sido representado por una política que tiende a desarrollar todos los recursos nacionales, a fin de asegurar el pleno disfrute y absorción de los recursos nacionales o de la mano de obra. El fin que se propone es en efecto esencialmente económico —el aumento de la renta total y pro capite —, mientras que el fin de la autarquía es esencialmente político —el aumento del grado de autonomía político-militar—.
4. Corolarios morales Se ha dicho que la autarquía sería un medio para moralizar el capitalismo. Ciertamente, si el mito de la autarquía limita el espíritu de lucro con la mira del interés nacional y orienta los esfuerzos hacia un objeto más noble que el de la satisfacción individual, no es sino para conducir a otra desviación del espíritu nefasta para la persona humana, para el progreso social y para la armonía internacional. La autarquía está inspirada en el nacionalismo y en una psicosis de inseguridad en el plano internacional y se presenta como una solución de desaliento, casi de desesperación y de impotencia, que abre el camino a todas las aventuras y a un inevitable retroceso de la civilización y de la amistad entre los pueblos. Maj.
Bibliografía
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Pulgar, S. I., El concepto cristiano de la autarquía , Madrid, 1941.