Diccionario de Teología Moral

Ugo Lattanzi (Lat.)

ADIVINACIÓN (entre los pueblos no cristianos)

Recursos

Índice interno: 1. Adivinación y magia ·

2. Principales medios adivinatorios ·

3. Crítica científica ·

Bibliografía

1. Adivinación y magia En su origen la a. fué una rama de la magia simpática (v. Magia ). Después cambió de significado, considerando ciertos fenómenos no ya como causas de ciertos efectos futuros, sino como signos por medio de los cuales la divinidad hacía conocer su propia voluntad.

2. Principales medios adivinatorios Los numerosos medios y géneros de a. han sido diversamente distinguidos y clasificados: aquí nos atenemos a la clasificación tradicional, basada en su mayor parte en la obra De divinatione de M. T. Cicerón. Ante todo se ha de hacer una primera distinción entre a. personal o directa (cuando una persona, por dotes propias extraordinarias o por la acción de un espíritu del cual está poseída es capaz de revelar inmediata y claramente las cosas futuras u ocultas) y la a. real o indirecta, que consiste en la interpretación de signos ya existentes. Los oráculos constituyen el sistema más conocido de a. directa. Éstos eran respuestas que daban los dioses por medio de las especiales categorías de sacerdotes adivinos, los cuales suministraban también la interpretación, puesto que a menudo aquellas respuestas eran oscuras y había pocos en condiciones de interpretar el pretendido lenguaje de los ídolos. La a. indirecta, que comprende la mayor parte de los medios adivinatorios, se distingue, como hemos dicho, en natural y artificial. Entre las muchas variedades de a. natural en parte ya citadas, es oportuno considerar algunas en particular.

La astrología (v.), fundada en la observación e interpretación de los signos celestes, admitiéndose que tanto los movimientos de los astros, como las vicisitudes atmosféricas tienen una influencia inevitable sobre la vida de los hombres. La oniromancía o interpretación de los sueños: arte apreciadísimo en todos los pueblos y en todos los tiempos. La ornitomancía: arte augural en el cual se distinguieron los romanos y que se basaba principalmente en la observación e interpretación del vuelo de los pájaros. Entre las numerosísimas especies de a. artificial, recordamos la hidromancía: a. fundada en el examen de los movimientos de un objeto arrojado a una fuente sagrada, o en la observación de los diversos movimientos o encuentros de diversos líquidos (generalmente agua y aceite) echados en una copa. Otras veces el adivino se fijaba atentamente en un vaso lleno de agua y, entrando después en trance (v. ), veía diseñarse en el líquido figuras y escenas que anunciaban el futuro;
con este medio Cagliostro vió y predijo los horrores de la francesa.

La piromancia, en la cual las formas de las llamas de un fuego sacrifical indicaban la voluntad o el consejo de la divinidad a la cual había sido inmolada la víctima. La nigromancía: a. realizada observando e interpretando los fenómenos putrefactivos de los cadáveres humanos. Este mismo término de nigromancía significa, más comúnmente, el arte de evocar los muertos, siempre con el objeto de conocer cosas ocultas o futuras. Una derivación particular del arte nigromántica, muy en uso en la Edad Media, consistía en la prueba del féretro. En casos de homicidio por mano desconocida, se ponía el cadáver de la víctima en un féretro descubierto para que lo tocaran todos los sospechosos autores del delito. Si ocurría que, al aproximarse uno de éstos, el cadáver hacía algún movimiento o su herida sangraba, se le consideraba a aquél como el asesino. Es evidente que la prueba del féretro, aunque a veces podía inducir a confesar a un homicida pusilánime o supersticioso, más a menudo era causa de graves errores, ya que era muy fácil la acusación de algún pobre inocente por efecto de la sugestión (o la mala voluntad) de los jueces que vigilaban el cadáver o habían de denunciar el esperado movimiento.

La cartomancía es el medio adivinatorio más en uso en nuestros tiempos. Este arte —ejercitado generalmente por mujeres y que utiliza las cartas de la baraja, cada una de las cuales tiene un significado particular— sugestiona no sólo al pueblo sencillo, sino también a veces a personas dotadas de ingenio y de cultura. Para otras especies de a., v. también las voces Quiromancia , Premonición , Rabdomancía .

3. Crítica científica La ciencia moderna, basada en la observación de los hechos, en la experiencia y en la crítica objetiva de los resultados experimentales, niega a la a., en sus diversas expresiones y manifestaciones, todo fundamento serio por estar en contradicción con la razón y con la experiencia. Geminiano Montanari, insigne astrónomo de Módena, puede considerarse el primer representante del moderno escepticismo científico a propósito de la a.: en efecto, refiriéndose a lo que se consideraba entonces la más ilustre de las artes adivinatorias, escribió hacia 1680 su famosa obra L’astrologia convinta di falso , llegando a la conclusión —basada en un prolongado y diligentísimo estudio y confrontación de los sucesos con los aspectos astrales— de que las rarísimas coincidencias que existían se habían de juzgar puramente casuales. Riz.

Bibliografía

A. Bouché-Leclercq, Histoire de la divination dans l’antiquité , París, 1882
W. Halliday, Greek divination , London, 1913
E. Stemplinger, Antiker Okkultismus , en Neue Jahrb. f. Wissenschaft u. Jugendbildung , 5 (1929), 144 ss.

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