Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

RABDOMANCÍA

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1. Definición. - Indica, según la etimología (del griego ῥάβδος = vara, y μαντεία = adivinación), la adivinación verificada por medio de una varita o baqueta, y es de origen antiquísimo. En su acepción más moderna el término (y sus casi sinónimos radiomancía, radiestesia o radioestesia) denota la busca y hallazgo de cosas — por lo general agua o metales— ocultas en el subsuelo; lo cual sucede por obra de personas especialmente sensibles (zahories), los cuales suelen emplear a este fin baquetas o varas especiales o sus equivalentes.

2. La práctica rabdomántica. - Los antecedentes históricos de la r. entendida en este segundo y más preciso significado, se remontan al s. XVI: época en que la varita adivinatoria se empleaba con frecuencia en las minas de Alemania para encontrar filones metálicos o de carbón. Poco más tarde se usó el método para la busca del agua y se difundió por toda Europa. El abate L. de Vallemont, con su clásica publicación La physique occulte ou Traité de la baguette divinatoire (París, 1693), fué el iniciador de los estudios modernos acerca de este fenómeno. Contra la tesis admitida entonces por algunos, según los cuales el fenómeno rabdomántico era obra diabólica, Vallemont sostuvo que debía atribuirse a causas claramente naturales y describió sus diversas modalidades.

De ordinario el zahori obra como sigue: toma una baqueta en forma de horca pajera o bieldo y cogiéndola por las extremidades dirige hacia adelante la parte media prominente y se adelanta sobre el terreno a explorar; cuando llega a la proximidad de la masa de agua o del filón metálico que busca la baqueta — guiada por movimientos musculares automáticos — se mueve de diverso modo indicando el lugar donde se ha de excavar y según los movimientos de la baqueta de ordinario se encuentra en condiciones de valorar la profundidad y extensión del agua o del mineral encontrado. Algunos zahories se valen para sus buscas de un péndulo o de otros aparatos; otros no se sirven de ningún instrumento.

3. Interpretación. - Los estudiosos que después de Vallemont se han ocupado de la r. han dado de ella — grosso modo — dos diversas interpretaciones. Unos han seguido considerándola como un fenómeno de orden físico en el sentido que del agua, de los metales y demás objetos ocultos en el subsuelo parten especiales radiaciones capaces de sensibilizar el aparato neuromuscular, particularmente receptivo, de los zahories. Otros tienden a hacer de la r. un caso particular de la facultad de conocimiento extranormal definido criptestesia (v. Telepatía) y la hipótesis de éstos es avalorada por la circunstancia de que algunos zahories ejercen su facultad sin situarse en el lugar, valiéndose tan sólo de mapas y cartas topográficas de la región en que se busca el agua o el filón metálico. Las investigaciones en torno al fenómeno rabdomántico prosiguen todavía.

El pensamiento de los autores católicos distingue ante todo la r. verdadera y propia (que consiste en la busca, con baqueta adivinatoria o sin ella, de metales, etc., ocultos en el subsuelo) de las demás actividades que sólo guardan del zahorismo la denominación y el intento, ya que — en estos casos — el llamado zahori proporciona las indicaciones pretendidas valiéndose sólo de cartas topográficas. Se trata, por lo tanto, de dos fenómenos bastante diversos y si el primero puede ser explicado invocando energías y radiaciones más o menos recónditas, pero, de todos modos, de orden natural, el segundo, sobrepasando las leyes de la naturaleza, se ha de considerar como fenómeno sobrenatural al igual que otras muchas indagaciones de la metapsíquica (v.). Nos parece lícita por lo tanto la genuina actividad rabdomántica, mientras que para la segunda hemos de hacer naturalmente ciertas reservas morales después de haber determinado la verdad de los hechos. 4. La radiestesia. - Hace algunos años volvió a estar de moda por breve tiempo el péndulo, no tanto para descubrir en el terreno objetos sepultados en el subsuelo, como para establecer el estado de salud del que había escrito una carta determinada, para Indagar acerca de la enfermedad de determinado órgano, etc. Estas maniobras — conocidas desde hace mucho tiempo y a las que conviene más propiamente el término de radiestesia— fueron severamente criticadas por el P.

Agustín Gemelli, el cual definió la radiestesia como caricatura del sobrenatural, añadiendo: Si la rabdomancía era inocua, inocente, falta de interés para la religión cuando se limitaba a la busca del agua, de petróleo, de minerales, en cambio la extensión de la radiestesia..., y sobre todo el tratar de sustituir con ella las ciencias positivas, como las ciencias médicas, hace surgir en el alma el temor de que nos encontremos frente a algo que por lo menos parece tener visos de superstición, de la cual pueden ser víctimas fáciles especialmente las personas neuropáticas.

La misma Iglesia se ha interesado por las prácticas radiestéslcas, poniendo en guardia a los católicos sobre los peligros morales que de ella pueden brotar y prohibiéndolas a los clérigos y religiosos (Decr. S. Oficio, 26 marzo 1942; AAS, 34 [1942], 140). Nos encontramos también aquí frente a fenómenos de orden metapsíquico, sobre los cuales la ciencia no se ha pronunciado todavía con seguridad; cuando no se trata de un truco del llamado radiestesista o de un vano juego de sociedad. Otros autores, con el ya citado Gemelli, piensan que tanto en la r. como en la radiestesia se trata de manifestaciones del subconsciente, las cuales determinan imperceptibles movimientos voluntarios que se transmiten amplificados al péndulo y a los instrumentos empleados por los operadores.

Por lo que se refiere a las aplicaciones de la radiestesia a la medicina (aplicaciones que v suscitaron particular interés en su tiempo), debemos añadir que la aplicación no es objetivamente ilícita, mientras no se demuestre la insuficiencia de las fuerzas naturales para explicar los fenómenos citados. En el recurso eventual a aplicaciones de radiestesia el médico ha de procurar realizarlas sobre pacientes que conozcan el valor problemático de las virtudes semiológicas del instrumento y en cualquier caso sobre sujetos de sistema nervioso probadamente equilibral do: de esta manera evitará el producir o agravar manifestaciones neuróticas de las cuales sería moralmente responsable el experimentador. Riz.

Bibliografía

Bibliografía

A. Gemelli, Radiestesia e rabdomanzia, en Vita e pensiero, 28 (1941), fasc. 11
S. Servadio, Rabdomanzia, en EI, XXVIII, 657 V.
E. Vinci, Radiestesia, Brescia, 1942 G.
B. Alpano, La Radiestesia è una scienza?, Roma, 1942
J.-
L. Bourdeaux, Nociones prácticas de radiestesia para los misioneros, Barcelona, 1948.

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