ADIVINACIÓN
Índice interno:
1. Noción ·
2. Moralidad ·
1. Noción La adivinación es el arte de conocer y de anunciar el futuro contingente o las cosas ocultas mediante la comunicación con fuerzas secretas. Es un acto de índole religiosa. Por lo tanto, donde no entra el elemento religioso, no hay adivinación; así cuando se procede por deducción científica, o por conjetura, o por medio de habilidad psicológica, o simplemente siempre que el procedimiento empleado admita una explicación natural (clarividencia, rabdomancía, telepatía, e incluso quiromancia, entendida como estudio basado en los signos de la mano de los aspectos caracteriológicos y tendenciales del individuo). Esta explicación, sin embargo, debe tener un fundamento racional, que varía según los diversos estados de cultura y civilización, y no un fundamento frívolo y ridículo, cual es con frecuencia el de los fautores del espiritismo y de otras llamadas ciencias ocultas. La comunicación con las fuerzas ocultas puede ser explícita o expresa, e implícita o tácita. Es explícita cuando invoca el auxilio de estas fuerzas evocándolas o implorando que se manifiesten por medio de signos o señales.
En el primer caso se trata de obtener la evocación de los muertos (necromancía) u otras apariciones, o bien se pretende que las fuerzas ocultas se apoderen de la persona que las invoca o de otra persona con especiales disposiciones a este efecto, el medium (pitonismo, mediumnismo [v. Medium , Espiritismo ], a. directa o personal). En el segundo caso (a. indirecta o real) se puede tener una a. natural o artificial, la primera procede de signos casuales, la segunda de signos buscados y procurados por el observador. Como especies de a. natural señalemos la astrología, la quiromancia, la oniromancía, entendidas como medios de predecir el futuro; como especies de la a. artificial están, por ejemplo, las que emplean las cartas, suertes, los «juicios de Dios» u ordalías, etc. La comunicación con las fuerzas ocultas es tácita o implícita si los medios para conocer el futuro o las cosas ocultas son de tal índole que requieren o favorecen su intervención, aunque no sean expresamente invocadas.
2. Moralidad La a. con invocación expresa o tácita de las fuerzas ocultas es siempre pecado grave:
a) Excluido que Dios o las fuerzas espirituales que le obedecen puedan cooperar a los métodos frívolos y a los fines frecuentemente necios de la a., y siendo por otra parte imposible que se les pueda someter a ninguna fuerza evocadora humana (v. Magia ), no nos queda más que identificar las fuerzas ocultas con las fuerzas infernales. De donde su invocación, tácita o expresa, es siempre una provocación a la ayuda y a la colaboración de Satanás, enemigo declarado de Dios y de los hombres.
b) Es una grave injuria para con Dios atribuir al diablo el conocimiento cierto del futuro contingente, que, como dependiente de la voluntad libre, es conocido sólo para Dios.
c) En todo caso el hombre se expone con este arte a peligros gravísimos en el orden espiritual: 1) en los casos en que sin una clara intervención de Satanás es favorecida su intervención por la frivolidad de las operaciones, el hombre se expone al peligro de los pecados gravísimos expuestos en a) y b); 2) se expone siempre al peligro de ser arrastrado al engaño con respecto a su eterna salvación y a la fe por aquel que es «el padre de la mentira desde el principio». Lo mismo se ha de decir de las consultas hechas seriamente, porque constituyen un reato de cooperación formal (v.) a los pecados expuestos. Así se entienden las gravísimas prohibiciones de la Sagrada Escritura (cfr. Lev., 20, 6 y 27; Deut., 18, 10-12). Adviértase, sin embargo, que no hay pecado, al menos grave, cuando adivino y consultante obran por burla manifiesta, sin atribuir ningún valor religioso a sus actos. El mismo adivino que obra únicamente por fraude no comete los pecados gravísimos citados, aunque comete un grave pecado de escándalo y pecado de injusticia. Muchas veces los consultantes cometen sólo pecado venial porque obran por simpleza o ignorancia. Pal.
Bibliografía
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I. Garezzo, De moderno occultismo , Casali Montisferrati, 1941 Frate Fuoco, Occultismo e suoi fenomeni , Alba, 1941.