VULGATA
Es la traducción latina de la Biblia, que la Iglesia usa y prescribe oficialmente en la enseñanza, en la predicación y en la Liturgia. Su nombre se deriva de la amplia difusión que tuvo en todo el Occidente a partir del s. VII. Se debe a S. Jerónimo († 420) —Doctor máximo en la interpretación de la Sda. Escritura—, aunque no todo es obra suya: algunos libros se reproducen todavía según la antigua versión anterior a S. Jerónimo, realizada, en el A. T., sobre la versión griega (Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, I y II de los Macabeos); otros son revisiones del griego (Nuevo Testamento y Salmos); el resto es traducción directa de los originales y obra personal del gran Doctor.
En 1546 el Conc. de Trento definió la autenticidad de la Vulgata, es decir, su inmunidad de todo error en materia de fe y de moral, fuente genuina de la Revelación y expresión fiel de la palabra de Dios escrita. El Concilio no quería prejuzgar con este Decreto la autoridad de los textos originales de la Biblia y de las antiguas versiones. El Decreto fue provocado por las incertidumbres nacidas en las controversias religiosas del siglo XVI, cuando los doctos, con el florecimiento de los estudios lingüísticos, trataron de sustituir la antigua versión eclesiástica por otras versiones fruto de trabajos privados y expresión del pensamiento y de las tendencias propias de cada autor. Al mismo tiempo ordenaba el Concilio la preparación de una edición corregida de la Vulgata, que vio la luz pública después de cincuenta años de trabajos, bajo el pontificado de Sixto V, en 1590, y después en una revisión subsiguiente, en 1592, bajo Clemente VIII; por ello la actual edición de la Vulgata lleva el nombre de Sixto-Clementina.
En 1907 Pío X confió a los Benedictinos el encargo de preparar una edición crítica de la Vulgata (Librería Editrice Vaticana), para eliminar las imperfecciones acumuladas en el correr de tantos siglos de continuas transcripciones. Hasta 1951 han sido publicados 9 vols. (hasta Job).
Bibliografía
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