Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

MONOTELISMO

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Es la última de las grandes herejías cristológicas, que pone en Cristo una sola voluntad (la divina), mutilando de esta manera la naturaleza asunta del Verbo, como habían hecho el Apolinarismo y el Monofisismo (v. estas pal.). El Monotelismo se deriva del Monofisismo a través de las sutiles teorías de Severo de Antioquía sobre la actividad (ἐνέργεια) de Cristo (v. Monenergetismo). De la unidad de operación era fácil pasar a la unidad de voluntad; y el paso se maduró lentamente del s. VI al VII.

Las circunstancias políticas favorecieron el desarrollo de la herejía: Heraclio († 641) quería la paz religiosa en el imperio, en el que hervía la discordia a causa de las numerosas sectas Monofisitas. Sergio, Patriarca de Constantinopla, más cortesano que eclesiástico, se dedicó a poner en práctica el deseo del Emperador, componiendo una serie de 9 anatematismos (633), en los cuales se pretendía conciliar la doctrina católica con el Monofisismo por un arreglo: el Monotelismo. No faltaron protestas por parte de los católicos advertidos: Sergio trató de llevar a su partido al Papa Honorio I con una carta ambigua, en que entre otras cosas decía que hablar de dos voluntades en Cristo era un escándalo, porque los fieles pensaban al momento que las dos voluntades estarían en discordia. El Papa Honorio sin salirse del terreno ortodoxo de las dos voluntades aceptó benévolamente el punto de vista de Sergio, admitiendo la unidad moral de las voluntades de Cristo. Sergio abusó de la respuesta pontificia para divulgar cada vez más su error.

Contra él se levantaron dos campeones de la fe: S. Máximo, Conf., y S. Sofronio, Patriarca de Jerusalén, quienes con cartas y escritos diversos pusieron en claro el equívoco monotelita tan íntimamente ligado con el Monenergetismo. En Roma, S. Martín I en un Concilio (649), en que tomó parte S. Máximo, condenó la herejía y el «Tipo» con que Constante II quería imponer silencio en tan agitada cuestión. El Papa y S. Máximo fueron desterrados y maltratados. Sólo en tiempo de Constantino IV Pogonato, bajo el Papa Agatón pudo reunirse el VI Conc. Ecuménico (Constantinopolitano II, a. 680-681), que recogió y amplió las decisiones del Conc. Romano de 649, definiendo que la voluntad es propiedad de la naturaleza y que, habiendo en Cristo dos naturalezas, son también dos las voluntades, siempre concordes, por estar dirigidas por un solo agente, que es la persona del Verbo. De esta forma quedaba definitivamente consolidada la doctrina del Conc. Calcedonense sobre la integridad de las dos naturalezas distintas con sus respectivas distintas propiedades, voluntades y actividades. Fue lamentable la actitud de Honorio I, quien por imprudencia favoreció el error de Sergio (v. DB, 262 ss. y 289 ss.).

Bibliografía

Chillet, , Brigais, 1911;
F. Cayré, , II, 293 ss.;
M. Jugie, «Monothélisme», en DTC;
acerca del Papa Honorio v. E. Amann, «Honorius I», en DTC.

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