SUBDIACONADO
Es la última de las Órdenes Mayores (v. Orden).
El subdiácono es esencialmente, como indica su nombre, el servidor del diácono, a quien ayuda en sus múltiples funciones, reducidas actualmente a echar el agua en el cáliz, cantar la Epístola, asistir al altar presentando el cáliz y la patena, a lavar los corporales y los demás lienzos sagrados.
Los documentos más antiguos que hablan de este orden son el epistolario de S. Cipriano y la carta del Papa Cornelio a Fabio de Antioquía (a. 251).
En Roma se contaban siete subdiáconos, correspondientes a otros tantos diáconos; más tarde se introdujo la obligación de la continencia y del rezo del Breviario, como anexos a esta orden, que sólo a fines del s. XII fue contada entre las Mayores. Los Orientales reconocieron recientemente esta Orden como Mayor.
Bibliografía
Sto. Tomás, , Suppl., q. 37, a. 2;
G. Tixeront, , Brescia, 1939, c. 2;
B. Kurtscheid, , Roma, 1941, vol. I;
G. Gómez Lorenzo, , Salamanca, 1946.