RACIONALISMO
En general es la tendencia a estimar la razón humana, dándole la preferencia en la resolución de todos los problemas de la vida sin excluir el religioso. En este sentido el Racionalismo es intelectualismo, y se opone al voluntarismo, al sentimentalismo más o menos místico, al agnosticismo, al escepticismo, al pragmatismo y a todas las corrientes irracionales o extrarracionales. Este racionalismo sano y digno, no sólo no contrasta con la fe, sino que, por el contrario, armoniza con ella. Sto. Tomás, con los mejores escolásticos, es un testimonio luminoso de este Racionalismo, en que la fe y la razón van de acuerdo y se ayudan mutuamente («fides quaerens intellectum, intellectus quaerens fidem»), sobre el principio de la subordinación de la razón a la fe, de la Filosofía a la Teología.
Pero el Racionalismo en sentido estricto es un sistema que afirma el dominio supremo y absoluto de la razón humana en todos los campos, sometiendo a su control todo hecho y toda verdad, sin excluir el mundo sobrenatural y la misma autoridad de Dios. Este sistema tiende a humanizar lo divino, cuando no lo elimina, y a naturalizar lo sobrenatural, cuando no lo niega. La tendencia a sobreestimar la razón, aun en el campo de la fe, se manifiesta de cuando en cuando desde los primeros siglos del cristianismo: p. ej., en la segunda mitad del s. IV y el principio del V en las herejías de los Anomeos, de los Nestorianos, de los Pelagianos (v. estas pal.), emparentadas con la Escuela Antioquena de fondo naturalista. Pero el verdadero Racionalismo heterodoxo comienza con el Humanismo, cuando el estudio de los clásicos despierta y acentúa en el hombre un orgulloso individualismo, la fiebre del saber, de la investigación, de la inquisición científica, de la crítica, de la autonomía en el campo teórico y práctico, la adhesión del espíritu a sí mismo y a la naturaleza.
Del naturalismo de Telesio, Bruno y Campanella a la construcción subjetiva del Cartesianismo, al Cientifismo empírico, a la libre interpretación de la Biblia de Lutero, más tarde al Enciclopedismo y al iluminismo del s. XVIII, a Kant, defensor de la razón autónoma y autóctona, árbitro de la verdad teórica y práctica. Con él llega el Racionalismo a su sistematización crítica para iniciar de nuevo su desarrollo en el siglo pasado hasta llegar a las consecuencias más antitéticas, como el Idealismo absoluto y el Monismo materialista.
Todo esto es el Racionalismo, que frente al problema religioso, que es el que aquí nos interesa, va de un vago Deísmo al Panteísmo y, finalmente, al Ateísmo (v. estas pal.). La religión católica ha sostenido el ataque secular del Racionalismo, defendiéndole el terreno y cerrándole el paso. Las fases de esta lucha están señaladas en el Syllabus de Pío IX y en las definiciones del Conc. Vatic.; v. DB, 1700 ss. y 1781 ss.
Bibliografía
A. Franchi, , Milán, 1897;
Fillion, , París, 1911;
C. Coignet, , París, 1912;
P. Parente, , en , Roma, 1940;
«Rationalisme», en DTC.