Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

PRESCIENCIA

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Es el conocimiento que se atribuye a Dios de las cosas futuras. Futuro es lo que se halla contenido virtualmente en su propia causa y dice orden y tendencia a ser realizado por ella. Esta relación con la existencia real no le cuadra al posible. El futuro es: a) necesario, si depende de una causa determinada por una ley natural fija, p. ej., un eclipse; b) contingente, si depende de una causa no determinada necesariamente, como es el futuro libre, propio de la libertad humana; c) absoluto o condicionado, según que sea independiente o dependiente de una condición. Si la condición es tal que no se verificará jamás, aun pudiéndose verificar, el futuro se llama hipotético o futurible; por ejemplo, si Cristo antes del juicio volviese a la tierra a predicar, todo el mundo se convertiría.

En el s. XVI hubo una célebre controversia entre Dominicos y Jesuítas sobre la presciencia divina. Es preciso distinguir el hecho del modo: 1) Ante todo es principio teológico cierto que no son las criaturas la causa de la ciencia divina, sino la ciencia divina causa de las criaturas, si a ella se une la voluntad; Dios realiza, si quiere, y determina sin ser determinado por ninguna cosa. 2) Es de fe que Dios lo conoce todo, incluso el futuro de cualquier especie (Conc. Vatic., ses. 3). S. Agustín, en De civitate Dei (V, 9), afirma que quien no conoce por anticipado todas las cosas futuras ciertamente no es Dios.

3) El modo como Dios conoce el futuro es misterioso y repite las dificultades de las relaciones entre el Infinito y el finito, la eternidad y el tiempo. La dificultad mayor está en conciliar la presciencia divina con la libertad humana. El Tomismo (v. Bañecianismo) parte de Dios y defiende su dominio aun sobre los actos humanos que Él prevé en cuanto los predetermina con su voluntad omnipotente, que mueve físicamente la voluntad humana a hacer lo que Él quiere. De este modo el misterio se desvanece en Dios, pero se condensa en el hombre (v. Concurso).

El Molinismo (v. esta pal.) parte del hombre para defender la libertad aun frente al influjo de la gracia y a la presciencia divina por medio de la ciencia media, en que Dios conoce, antes que intervenga su voluntad, lo que el hombre haría en este o aquel orden de cosas creables. El misterio se desvanece en el hombre y se acentúa en Dios. La Iglesia ha dejado hasta ahora libre y sin definir la discusión. Tal vez la verdad se halle en un conjunto de puntos tomados de uno y otro sistema. El misterio reside en la complejidad de los elementos que entran en juego: acto libre, que implica entendimiento y voluntad; ciencia divina (causa ejemplar), voluntad divina (causa eficiente), presencialidad (v. Eternidad).

Bibliografía

Sto. Tomás, , I, q. 14, a. 13;
R. Garrigou-Lagrange, , París, 1928, p. 406 ss., y especialmente el apéndice V en oposición a D’Alès, , París, 1927;
también la controversia entre R. Garrigou-Lagrange, , en «Angelicum», 1946, y P. Parente, , en «La Scuola Cattol.», 1943.

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