PRESBÍTERO
(gr. πρεσβύτερος = anciano): Después de la institución de los diáconos, mencionan los Hechos varias veces a los «presbíteros», que en la Iglesia de Jerusalén tomaban las decisiones junto con los Apóstoles (Hechos, 11, 30; 15, 2, 4, 6, 22, 23; 20, 28, etc.). Santiago (5, 4) les atribuye la unción de los enfermos (v. Extremaunción). S. Pablo establece presbíteros en todas las Iglesias, con el poder y la misión de pastores y maestros (Hechos, 14, 23; 20, 28-31) para que sean los continuadores de su ministerio apostólico.
En algunos textos (Hechos, 20, 28, con el 20, 17; cfr. I Petr. 5, 1-5) se afirma claramente la equivalencia entre los presbíteros y los obispos (v. Obispos), cuya designación corresponde a Tito y Timoteo, que transmiten los poderes necesarios por la imposición de las manos (I Tim. 4, 14; II Tim. 1, 6).
Probablemente los presbíteros eran simples sacerdotes que en las iglesias fundadas por S. Pablo tenían a su cuidado la grey de Dios bajo la alta autoridad del Apóstol fundador, que era su único obispo. Junto con Pablo tienen poderes episcopales (ordenación de diáconos y presbíteros) sus delegados Tito y Timoteo. Desde principios del s. II, el término «presbítero» quedó reservado, salvo raras excepciones, para designar los eclesiásticos inferiores al Obispo.
Bibliografía
«Évêques», DBVS, II, 1927-1933;
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V. Cavallini, , en «Scuola Cattol.», 64 (1936), pp. 335-356;
G. Lebreton-G. Zeiller, , I, Turín, 1942, pp. 268-272;
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A. Piolanti, «Presbitero», en EC. * Gómez Lorenzo, , Salamanca.