IDOLATRÍA
(gr. εἴδωλον y λατρεία = culto de los ídolos): Consiste en prestar a falsas divinidades el culto, que se debe solamente a Dios. Estiman algunos Padres que la idolatría es la ofensa más grave que se puede hacer a Dios, porque le roba su honor y pospone el Creador a la criatura.
La idolatría, en su forma más vulgar, identifica la divinidad, cualquiera que ella sea, con el ídolo (imagen suya material): en este sentido se acerca al fetichismo (v. esta pal.), el cual, sin embargo, más que una religión es una baja magia utilitaria e individual.
En una forma más elevada, según la opinión y enseñanza de los sacerdotes y los doctos, la idolatría presenta al ídolo como la imagen de la divinidad, a la que propiamente se dirige el culto. Pero está históricamente probado que los idólatras admiten que la divinidad informa el ídolo con su espíritu, que está siempre presente y ligado a aquél.
Contra los racionalistas, demuestran los católicos que la idolatría no es el primer estadio de la religión, sino más bien una degeneración de ella: del monoteísmo se pasa al politeísmo y no viceversa. El hombre fue cayendo en la idolatría a medida que fue perdiendo de vista al Dios supremo y verdadero bajo la presión de las pasiones (cfr. S. Pablo en su Ep. ad Rom. c. 1). El sentimiento de lo divino que se encuentra en el fondo de toda religión es también la raíz de la idolatría; este sentimiento sufre una desviación de las esferas celestiales hacia las cosas terrenas, probablemente bajo la acción del animismo (v. esta pal.), según el cual los antiguos creían que todo ser estaba animado y movido por un espíritu. La Iglesia fue siempre muy severa con los cristianos caídos en la idolatría en la época de las persecuciones.
V. Animismo, Fetichismo.
Bibliografía
P. Chantepie de la Saussaye, , 1904;
H. Pinard de la Boullaye, , Madrid, 1940-1945;
G. Schmidt, , Madrid, 1941;
J. Tixeront, , París, 1924, vol. I, p. 369 ss.;
«Idolâtrie», en DTC, y «Animisme», en DA.