Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

GRACIA (suficiente)

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Es un don sobrenatural que confiere de suyo al hombre la virtud de poder, si quiere, obrar de manera saludable (en orden a la vida eterna).

Lutero y Calvino (v. Luteranismo), negada la libertad humana como consecuencia del pecado original, no conciben más que una gracia eficacísima, que determina necesariamente la voluntad del hombre predestinado a la vida eterna. Bayo, y más todavía Jansenio (v. Bayanismo y Jansenismo), rechazarán la gracia suficiente, que estiman dañosa, para admitir también solamente la gracia eficaz, que integra la naturaleza y la mueve infaliblemente en el camino de la salvación. La Iglesia ha condenado estos y otros errores similares (DB, 1092 ss., 1226, 1363, 1521).

Sda. Escritura: Se habla en ella de gracias concedidas por Dios, que no consiguieron su efecto, y el Señor reprende al hombre que, pudiendo, no se ha aprovechado de ellas: Prov. 1: «Te llamé y me rehuíste»; Mt. 23, 37: «Jerusalén, Jerusalén, cuantas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus pollitos bajo las alas, y tú no quisiste».

Los Padres repiten el básico pensamiento: S. Agustín (Enchir., 95): «Y no fue injusto el Señor al no querer su salvación, porque si hubieran querido, podían haberse salvado». El Conc. Trid., ses. VI, c. 11 (DB, 804), repite las palabras de S. Agustín: «Dios no manda cosas imposibles, pero cuando algo te manda te advierte que hagas lo que puedas y ores lo que no puedas, y te ayuda para que puedas».

Hay diversidad de opiniones entre Tomistas y Molinistas acerca de la naturaleza de la gracia suficiente en relación con la gracia eficaz (v. esta palabra). Sostienen los Tomistas que entre las dos gracias hay diferencia y distinción neta, porque la gracia eficaz (premoción o predeterminación física sobrenatural) obtiene siempre infaliblemente su efecto; en cambio, la gracia suficiente confiere al hombre la potencia de obrar, pero sin pasar nunca al acto. Los Molinistas piensan que una misma gracia es sólo suficiente si el hombre la resiste y frustra su efecto, y eficaz si el hombre consiente con su libre albedrío y la aprovecha, pasando al acto saludable.

Es más justo decir que la gracia suficiente es también moción al acto, como la gracia eficaz, pero impedible, es decir, que no es tal que venza todos los obstáculos internos y externos (pasiones, tentaciones, etc.), que influyen funestamente sobre la voluntad haciéndola reacia a obrar.

Bibliografía

Sto. Tomás no usa el término «suficiente», pero da la noción de las dos gracias suficiente y eficaz en , I-II, q. 109, a. 10, ad 3, y q. 112, a. 2, ad 2;
A. Wagner, , Graz, 1911.

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