FRUTOS (de la Misa)
El sacrificio Eucarístico tiene una cuádruple eficacia (cfr. Conc. Trid., DB, 950): latréutica (adora y alaba a Dios), eucarística (le da gracia por los beneficios recibidos), impetratoria (obtiene nuevas gracias), propiciatoria (mueve la misericordia divina al perdón de los pecados). Los dos primeros efectos se refieren a Dios, los dos últimos a los hombres. En la Misa son tres los oferentes: el principal (Jesucristo), el ministerial (el sacerdote), el general (los fieles).
La Misa, en cuanto es obra de Cristo, produce sus efectos ex opere operato (v. esta palabra), es decir, independientemente de los méritos y disposición del sacerdote y de los fieles; en este sentido la Misa es un sacrificio siempre puro, oblatio munda, que no puede ser manchado por ninguna iniquidad de los ministros secundarios (cfr. Conc. Trid., DB, 939). En cuanto es obra del sacerdote y de los fieles obtiene los cuatro efectos ex opere operantis, o sea en proporción a la santidad y fervor del ministro y de los asistentes; en este sentido se dice que es mejor la misa de un sacerdote santo que la de un pecador.
Los efectos que respectan al hombre (esto es, el impetratorio y el propiciatorio) se llaman comúnmente frutos de la Misa, en la cual se distingue: 1) el fruto general, en favor de toda la Iglesia; 2) el fruto especial, en beneficio de la persona por quien se celebra la Misa; 3) el fruto especialísimo, reservado inalienablemente al sacerdote celebrante.
Bibliografía
L. Billot, , Roma, 1931, I, pp. 640-658;
M. de la Taille, , Roma, 1926;
Id., , París, 1931;
Van Hove, , Mechliniae, 1941, pp. 295-311. * Jungmann, , Madrid, 1952.