FIDEÍSMO
Es un sistema que exagera la función de la fe en el conocimiento de la verdad. Hay un fideísmo que se ha manifestado de vez en cuando en el seno de la Iglesia bajo diversas formas más o menos acentúadas.
La corriente neo-platónica-agustiniana en tiempos de la escolástica reaccionaba basada en el sentimiento y en la fe en contra de las tendencias racionalistas. Esta reacción se afirma exageradamente con el Nominalismo y llega a la heterodoxia en Lutero. La desconfianza en la razón se encuentra velada en las obras de Pascal, encuentra una exposición sistemática en Daniel Huet, Obispo de Avranches († 1721), si es él el autor del Tractatus de debilitate intellectus humani (de lo que duda Muratori), para canalizarse después en el Tradicionalismo.
Pero un fideísmo peor (aunque no sea más que por ser naturalista) es el que se deriva del Kantismo a través de la Crítica de la razón práctica, cuyo representante más destacado es el alemán Jacobi, quien pone por encima del entendimiento una facultad intuitiva (Vernunft) que alcanza a Dios. Apóyanse también con frecuencia en la fe, los positivistas (Mill, Spencer) y los pragmatistas (James) para afirmar la Divinidad, que no pueden probar por medio de la razón (v. Positivismo, Pragmatismo).
Acércanse finalmente al Fideísmo los modernistas con su teoría del sentimiento y de la experiencia religiosa.
La Iglesia, de la misma manera que siempre ha definido la libertad, aun teniendo necesidad de afirmar la gracia, así defiende la dignidad de la razón, aun cuando afirma los derechos de la fe (cfr. Conc. Vat., Ses. III; DB, 1781 ss.).
Bibliografía
Hontheim, , Friburgo, 1926, p. 44;
Bainvel, , París, 1908;
G. Monti, , Turín, 1922;
G. Brunhes, , Mayenne, 1928;
Bainvel, «Fidéisme», en DA, vol. II, col. 57 ss. * J. Hellín, , Madrid, 1950.