CONCLAVE
Lugar cerrado (ordinariamente en el Vaticano) donde se reúnen los Cardenales para elegir Papa.
Según la disciplina vigente, modificada ligeramente por Pío XII, el conclave no se ha de reunir antes de los quince días después de la muerte del Papa y no más tarde de los dieciocho, para dar lugar aun a los Cardenales residentes en las más lejanas regiones a llegar a tiempo a Roma.
El día señalado, al atardecer, los Cardenales entran en conclave, acompañado cada uno de un Secretario y de un camarero. Se cierran todas las puertas, quedando como medio de comunicación algunos tornos permanentemente vigilados. Fuera vigilan el mayordomo de los Sagrados Palacios y el mariscal de la Santa Iglesia Romana, que representan, respectivamente, al clero y al laicado.
A la mañana siguiente se inician, en la Capilla Sixtina, los trabajos para la elección, la cual puede suceder de tres maneras: «por cuasi inspiración», cuando todos aclaman por Papa a un miembro del Sagrado Colegio o a otra persona; «por compromiso», cuando todos se ponen de acuerdo en delegar a algunos electores el encargo de escoger el nuevo Pontífice; «por escrutinio», cuando se procede por votación. En el momento en que un candidato obtiene los dos tercios de los votos queda elegido y, si acepta, se convierte en el Romano Pontífice, sucesor de S. Pedro y Vicario de Jesucristo. Inmediatamente se bajan en la Sixtina todos los baldaquinos de los electores, quedando levantado solamente el del electo, quien, después de que el Cardenal protodiácono da la noticia desde la logia de S. Pedro, imparte desde la misma la bendición apostólica Urbi et orbi, a Roma y al mundo.
La historia de la elección de los Papas y de las vicisitudes por que ha pasado el conclave se puede leer en cualquier manual de historia eclesiástica.
Bibliografía
I. Chelodi, , Vicenza, 1942;
S. Negro, , Milán, 1940;
V. Bartoccetti, «Conclave», en EC.