ANTROPOMORFISMO
(del gr. ἄνθρωπος = hombre, y μορφή = forma): Tendencia del hombre a imaginar las cosas externas como una imitación de sí mismo. En el terreno filosófico, el Antropomorfismo llegó a veces a concepciones tan extravagantes como la de Tomás Campanella, que atribuía un alma a cada una de las cosas criadas (Pampsiquismo), o al Sensismo Cósmico de Bernardino Telesio, que imaginaba una sensación universal, retornando al Hilozoísmo (la materia viviente) de los Presocráticos.
En el terreno religioso se encuentra próximo a estas aberraciones el animismo (v. esta pal.), que algunos autores señalan como el principio de toda religión. Pero más que en él el Antropomorfismo se manifiesta en la concepción de la Divinidad plasmada a imagen y semejanza del hombre con todos sus vicios y virtudes. Las mitologías religiosas son de ordinario antropomórficas; baste recordar la grecorromana.
En el ámbito de la revelación cristiana se encuentra el antropomorfismo en el lenguaje y en algunos hechos del A. T. en que se atribuyen a Dios miembros humanos, pasiones y modos de obrar humanos (como cuando habla de que se arrepintió, de su dolor, etc.). Pero evidentemente se trata en estos lugares de un lenguaje y estilo metafórico, como se demuestra por el contexto del libro sagrado y por los sublimes conceptos con que expone la naturaleza de Dios (v. Esencia divina). Tienen particular interés teológico las llamadas Teofanías (apariciones de Dios) del A. T., como la que tuvo Moisés en la zarza ardiente. Algunos Padres piensan que eran manifestaciones personales del Verbo (v. esta pal. y Logos): más cierto es que las Teofanías son signos sensibles de la presencia divina que preludian la Encarnación, por la que el Verbo aparecería Hombre entre los hombres.
En la historia del pensamiento cristiano se registra el error vulgar de los Antropomorfitas, que, siguiendo las huellas de un tal Audio, propagaron en el s. IV, por Siria y Egipto, la opinión de que las metáforas bíblicas relativas a Dios habían de entenderse en sentido propio. San Hilario, San Jerónimo, San Agustín y otros Padres hablan de este error como de una niñería indigna de refutación.
Bibliografía
F. Vigouroux, «Anthropomorphisme», en DBV.
A. Chollet, «Anthropomorphisme», en DTC.
G. Bareille, «Anthropomorphites», ibid.