ACUARIANOS
Herejes que, como los ebionitas, marcionitas y encratitas, se abstenían del uso del vino, no sólo en las comidas, sino aun en la celebración de la Eucaristía, consagrando con pan y agua. El vino para ellos, como para todas las sectas maniqueas, era un producto del principio del mal y un peligroso vehículo de impureza. Su presencia se nota en el África romana a mediados del siglo III, como se deduce de la carta que San Cipriano dirige a Cecilio, el primer tratado De sacrificio Missae, para combatir el uso extendido de consagrar sin vino. Es en esta carta donde el santo obispo de Cartago ilustra la significación simbólica de las gotas de agua que se echan en el cáliz: el agua, pueblo, se une al vino, Jesucristo, para hacer de la cabeza y de los miembros un solo sacrificio.
Bibliografía
Batiffol, «Aquariens», en DACL.
Bareille, «Aquariens», en DTC.