A PRIORI - A POSTERIORI
Son dos expresiones clásicas de la filosofía escolástica, que sirven generalmente para calificar el conocimiento racional en su forma silogística o demostrativa. Las dos expresiones tienen un sentido fundamental bien determinado entre los escolásticos: «a priori» significa un proceso deductivo del raciocinio, en que se va de la causa («prius») al efecto («posterius»); «a posteriori», por el contrario, indica el proceso inverso, es decir, del proceso efecto a la causa (inducción). Redúcense comúnmente a la demostración «a priori» también las llamadas «propter quid» y «a simultáneo», de las que la primera procede de la causa próxima adecuada al efecto, y la segunda del análisis de los términos o de la ligazón íntima que existe entre las propiedades de un mismo sujeto. A la demostración «a posteriori» se reduce la argumentación llamada «quia».
Ejemplos: a) Demostración «a priori» («propter quid»): De la naturaleza espiritual del alma a su inmortalidad; de la infinidad de Dios a su inmutabilidad. b) Dem. «a posteriori» («quia»): De las operaciones del alma (cognición y volición libre) a su espiritualidad; del mundo creado a Dios Creador. c) Dem. «a simultáneo»: Del concepto de Dios como ente necesario a su existencia (Leibniz). En la filosofía moderna el «a priori» y «a posteriori» tienen hoy el particular significado de elemento que precede o que se deriva de la experiencia. Este es especialmente su significado en la filosofía kantiana (v. Apriorismo, Kantismo).
Bibliografía
C. Boyer, Cursus Philosophiae, Parisiis, 1935, I, p. 240 ss.
H. Viglino, Lógica, Romae, 1941, p. 331 s.