TITO (Epístola a)
Parece ser que Tito fue bautizado por el mismo Pablo, que le llama hijo suyo (Tit. 1, 4). Acompañó al apóstol y a 587ABernabé cuando fueron a Jerusalén con motivo de la controversia de Antioquía (a. 49 después de J. C.), y Pablo se opuso a que fuera circuncidado, ya que era griego y sus padres eran paganos y, por lo tanto, no existía para él ninguno de los motivos que indujeron a circuncidar a Timoteo (cf. Gál. 2, 1 ss.; Act. 16, 1 ss.). Durante el tercer viaje Tito se fue a Éfeso al volver de Corinto, siendo portador de una epístola de Pablo (la «epístola de las lágrimas») y con el encargo de restablecer la concordia entre la comunidad de Corinto y el apóstol. Tito se reunió con éste en Macedonia y le informó sobre el buen resultado de la misión, con lo que le proporcionó un consuelo (cf. II Cor. 2, 4.12; 7, 5-16). En vista de ello, recibe una nueva misión de confianza, la de organizar en Corinto la colecta en favor de los pobres de Jerusalén (II Cor. 8, 6.17). Volvemos a ver a Tito unos años más tarde cuando Pablo, al salir de la prisión romana y regresar al Oriente, lo deja en Creta para organizar allí la comunidad (Tit. 1, 5).
Poco después le envía Pablo la epístola, en la cual le da las instrucciones más completas y juntamente la orden de juntarse con él en Ni cópolis, donde piensa pasar el invierno, pero deberá esperar a que hayan llegado a Creta Artemas y Tíquico (3, 12). Tito se une despúés a Pablo en Roma, y de aquí se dirige a Dalmacia (II Tim. 4, 10). Contenido. — Después del exordio (1, 1-4), en el que afirma solemnemente su autoridad de apóstol, Pablo instruye a Tito ante todo acerca de cómo deberá proceder en la elección de los presbíteros (1, 5-9), que tendrán que ser valientes, principalmente a causa de la condición de la comunidad de Creta, cuyas dificultades se exponen: provienen de los maestros del error (1, 10-16). Las ulteriores instrucciones atañen a la cura de almas: deberes de los cristianos según los diferentes estados y edades, en el estado de esclavitud, en las relaciones con las autoridades civiles; y Pablo indica que Ja razón de los deberes de los cristianos está en la bondad de Dios, manifestada en la Encarnación, y en el estado de vida renovada y regenerada (palingénesis o regeneración (v.): 2, 1-3, 7).
Pablo termina con algunos avisos acerca de la enseñanza doctrinal, con unas recomendaciones particulares y los saludos (3, 8-15).
Bibliografía
C. Spicq. Les Epîtres Pastorales. París 1947
P. DE Ambroggi. Le Epistole Pastoral!. Torino 1953.
D. L. Turrado, Carácter general de Tito. Tito, Timoteo y otros compañeros de S. Pablo. EstE (1946).