SOBERBIA
Pecado y vicio detestable que.consiste en una exagerada estima de sí mismo y en adoptar una actitud de altanería y de des precio de los d em is (en hebr. ga’ó n; griego ijiTepetyctvlat á/\a¿ore/a).
La Sagrada Escritura la estigm atiza como principio de todos los demás pecados (Edo..10, 9-12), «odiosa al Señor y a los hombres», porque aleja al hombre «de su H acedor», ceg.índole hasta el extrem o de soliviantarle contra.Él, por olvidarse de la propia n a d a: «¿D e qué puede ensoberbecerse quien es polvo y ceniza, quien ya en vida tiene las entrañas llenas de podredum bre?». Por eso a la soberbia se la llama estulticia (II Cor. 11, 17-21).. Son varlos los matices que ofrece la sober bia: jactancia tSant. 4, 16), am pulosidad (1 Jn. 2, 16), insolencia (Jdt. 5, 15), arrogancia (Prov. 8, 13), presunción (fs. 16, 6), irreligión (Sal. 1, 1). La soberbia acarrea los castigos divinos que normalmente siguen a la transgresión (Eclo..10, 14-17 = Lc. 1. 52).
En el Nuevo Testamento se analiza la so berbia hasta sus últim os fundamentos: las drásticas diatribas lanzadas contra la soberbia hipócrita (Mt. 23, 13 ss.), la inversión de los valores y valoraciones humanas (Lc. 18, 10-14), el reducir a estricto deber y a don gratuito cualquier merecimiento <Lc. 17, 10; Flp. 2, 13). el enfrentar al hombre con los misterlos de la gracia, de la acción de Dlos (Rom. 8 9) esquiva toda veleidad de soberbia. •’ ta mento, — P. H fiíM iscu. T co 'o g ia del V ecch io T es T o rin o p. s s.; B o n s irv en. 564BTeología del Nuovo Testamento, ibíd, 1952, pp. 99 s. 116 s.