Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SINAÍ

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D ilatada península de forma trian gular situada entre Asia y A frica, de unos 400 km. de longitud por 210 de latitud, limi tada al norte por el M editerráneo, al suroeste por el golfo de Suez, al sureste por el golfo de ’A qabah. Recibe su nom bre del conjunto de montañas que se elevan en su parte me ridional (hebr. S inai; griego 5 « 'á; árabe Tür Sína). Tiene su origen en hundim ientos del suelo, de donde provino la depresión del mar Muerto, el golfo de ’A qabah y el mar Rojo, que está dotada de un sistema hidrográfico muy com plicado, tributario del mar M editerráneo (W adi el ’Arish) o del golfo de Suez (Ba’ba’ ah, M ukattab) o del golfo de ’A q ab ah (Wadi en N abs, el Keid) con un clim a tem plado o cálido-árido, bastante saludable, y lluvias in vernales.

Por todo eso el Sinaí ofrece en la me seta interior y calcárea, con excepción de los grandes oasis de Feiran y N akhl, una estepa árida, suficiente para un reducido p asto. En el macizo cristalino del Sinaí, provisto de ricos m anantiales perennes, tiene una vegetación lu juriante. Ya en la más rem ota antigüedad es 559Atuvo habitada por razas sem íticas dedicadas al pastoreo y a una agricultura rudimentaria, que nunca llegaron a tener una civilización se dentaria.

La penetración egipcia en el Sinaí, que se registra como ocurrida ya durante la III dinastía, tuvo como única finalidad la presión y la explotación de las m inas de cobre y de turquesas que se hallaban en varias localida des de la península, y especialmente en el Wadi al-M agharah («wadi de la caverna», a causa de las galerías de las m inas aun hoy exis tentes).

En este wadi, y en particular en la lo calidad m ontañosa llam ada S arábíth el Khádim, «conejos del esclavo», descubriéronse hue llas evidentes de antiguos trabajos m ineros, un santuario de una diosa egipcia con num erosas inscripciones jeroglíficas que son una prueba del culto a la diosa desde la X II dinastía en ade lante. Ofrecen un interés p articular las 25 inscrip ciones «sinaíticasv (y.) que allí estudiaron A. H. G ardiner en 1917, y W. F. A lbright en 1948. Hanse descubierto tam bién en varias localida des, y particularmente en W adi Feiran, num e rosas inscripciones nabateas, debidas principalmente a los peregrinos nabateos que frecuen taban los antiguos santuarlos del Sinaí entre el s. I y el II desp. de J. C.

Esta península fue teatro del éxodo hebreo (Ex. 15 s s.; Núm. 33), dirigido hacia el Sinaí siguiendo una antigua pista de caravanas que bordeaba el golfo de Suez y por la cual ya antes los egipcios se dirigían a Sarablth el K hadim y a las próxim as m inas de turquesas. En el monte Sinaí, que es el mismo al que la Biblia llama siempre H oreb en D t. (a excep ción de 33, 2 (cf. Ex. 3, 1-11 con Act. 7, 30 s s.; Ex. _I9, 18 con Dt. 4, 10.15; 5, 2, etc.), tuvo lugar la visión de Moisés de la zarza ardiendo con la orden divina de volver allí a adorar a Dlos después de la salida de Egipto (Ex. 3, 2 12); la reunión del pueblo hebreo con la grandiosa teofanía y la alianza sinaítica (Ex. 19, 18 ss.; Dt. 4, 10.15; 5, 2; 18, 16); la en trega de las tablas de la ley y la colocación dé las mismas en el arca allí construida (Dt. 9, 8 ss.; I Re. 8, 9; II Par. 5, 10); la prom ul gación de la ley (Mal. 3, 2 2); la adoración del becerro de oro (Sal. 106, 19; Dt. 9, 8 ss.); la prolongada estancia, de más de un año, de los hebreos salidos de Egipto (Dt. 1, 2.19).

También en el Sinaí se refugió el profeta Elías perseguido por la im pía Jezabel (I Re. La tradición zanja las diferentes tentativas para identificarlo con otro s montes, ya que SINAÍTICAS (Inscripciones) 559Bestá representada por textos escritos (Flavio Josefo, Peregrinaüo Egeriae), por m onumentos locales (memorias de Moisés y Elías en el actual m onasterio de Santa Catalina y en los montes de los alrededores), y por la transm i sión toponím ica (Gebel Músa «monte de M oi sés»), y ha sido confirm ada por la identificación del itinerario del éxodo (Núm. 33), en el que se identifica el Horeb-Sinaí bíblico con el actual Gebel Músa (ms. 2244) y la meseta en la que estaban acam pados los hebreos con arRahah. Una tradición local menos autorizada iden tifica el Sinaí con la cum bre meridional (Ge bel M úsa) y el H oreb con la septentrional (Ras Es-Safsaf, ms. 1214) BIBL. — 3. M.

La g r a n g e, U itm eraire des Israelítes.., en RB. 9 0900) 63-86. 273-87. 443-49; I d.. L e S. biblique, en RB. 8 (1899) 378-92; P. V i n c en t, Un nouveau S. bibl.que, en R B. 39 (1930) 73-83; F. M. Abel. G éosraphie de la Palestine, I, París 1933, pp. 391-96. Inscripciones prosinaíticas: H. O. M a y, en Bib. Arch, 8 (1945) 93-99; W. F. Al b r i g h t, en BASOR. 109 (1948) 5-20; Í d.. en BASOR. 110 (1948) 6-22; e ibid, 118 (1950) 12-14; * B. U b a c h. El Slnai, Barcelona 1955.

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