SINAGOGA (La Gran)
• Así llamaron los comentaristas judíos de la edad media, a 558Bquienes han seguido los historiadores m odernos del judaism o, a una especie de gran institución de la que habla el Talmud.
Se le atribuían diversos com etidos, principalmente de orden doctrinal, y entre otros, la composición de varlos libros del Antiguo Testamento y la form ación del Canon (v.) hebreo. Otros (A. Kuenen), negaban su existencia re chazando como producto de la fantasía todas las alusiones del Talm ud. El exam en de las fuentes talmúdicas revela que la Gran Sinago ga es una pura y simple invención de los co m entadores. El Talmud habla de «hombres de la gran reunión» o «de la gran asamblea» (anse keneset ha-gcdolah). Pero esos términos no indican una institución sino toda una gene ración. Así se llama precisamente (cf. por ej. MidraS Genesis, XXXV, 2 (90 desp. de J. C.) a los antiguos cautivos que volvieron a Palestina.
En realidad se trata de una term inología tom ada de los profetas. Cf. Ez. 34, 13; 36, 24: «Os reuniré de todas las gentes y os conduciré a vuestra tierra»; cf..ler. 31, 8. Pero especialmente Ez. 39, 27 s. «Los reuniré en su tierra »; y Sal. 147 (146), donde se em plea el mism o ver bo kánas «congregar». Los deportados que habían regresado a Jerusalén con Z orobabel y con Esdras recibieron el nom bre de «hombres de la gran reunión», vaticinada por Isaías, Jeremías y Ezequiel. E. BrcKERM AN. Viri Magnae Congregationis, en RB. 55 (1948) 397-402.