Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SIMÓN (Mago)

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Predicador de un sistema religioso basado en las ideas que caracterizan a l posterior gnosticismo, y o brador de singu lares portentos mágicos de los que le viene el sobrenom bre. Actuaba con gran éxito en Sa maria cuando Felipe el «evangelista» llegó a evangelizar esa región (Act. 8, 9-24). D ió su nom bre al cristianismo haciéndose bautizar, y al presentarse los apóstoles Pedro y Juan in tentó com prar la facultad de hacer b ajar el Espíritu Santo sobre todos aquellos a quienes h u biere impuesto las manos im itando el gesto de los Apóstoles. Pedro desechó la oferta lleno de indignación, amenazándole con graves castigos y reprochándole la falta de rectitud. A causa de semejante episodio Simón proporcionó el término (simonía) con el que se expresa la com pra de un don o cosa espiritual o de un beneficio al que van inherentes cargos de carácter espiritual. A bundan las noticias fundadas en la im a ginación acerca de Simón en lo s a p ó c rifo s: Actos de Pedro, las Homilías (II, 22-40; III, 1-58; IV, 2 y Recogniciones (1, 72-111, 75) clem entinas.

La afirmación de Justino (Apolo gía, 1, 2 6; 56, Dialogas cum Tryphone Jt<daeo 120) de que hubiese en Roma una estatua 557Adedicada a Simón como a un dios, está fun dada en un malentendido. Pero coincide con los Actos (8, 10) todo cuanto afirma acerca de la extraña doctrina de Sim ón, y resulta muy verosímil lo que dice en torno a su com pañe ra Elena. Según Justino, los samaritanos ado raban en Simón al primer Dlos y en Elena la idea primordial procedente de Él.

Según San Ireneo (Adv. Haereses I, 23, 1-3; 27, 4; PG 7. 670-73.689), que presenta un sistema bas tante orgánico, tal vez más relacionado con las ideas de los Simonianos contemporáneos suyos que con las personales de Sim ón, éste es la Virtud sublimísima, el Padre Supremo, el cual creó los ángeles a través de Enodia, que de él procede (= Elena). A quellos retienen prisione ra a Enodia por envidia, y ella se ve forzada a transm igrar a varlos cuerpos hasta que logra unirse al de una prostituta de T iro, o sea Elena. Entonces interviene Simón para librarla y pre dicar con ella la nueva doctrina, recurriendo de grado a encantam ientos, sortileglos y necrom ancias. Aquí tenem os en em brión la doctrina de la gnosis acerca de la com plicada serie de.eones, que sirven de lazo entre el Dlos inac cesible y el mundo material, así como el concepto dualístico entre el elemento divino y la materia, que logra tener prisionero al primero hasta que sea libertado. H ipólito (Philosophumena V I, 7-20) atribuye a Sim ón una obra con el título de Grande declaración. E. Amann, en D ThC, X IV, 2, col. 2130-40.

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