Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

QUIRINO

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El senador P. Sulpicio Quirino , que no tiene nada que ver con la noble familia Sulpicia, nació en Lanuvio, cerca de Túsculo. Por su inteligente laboriosidad subió a altos cargos del Imperio. Gobernó en Creta y en Cirene, y en el año 12 a. de J. C. obtuvo el consulado. Después de haber derrotado a los homónadas en Cilicia, alcanzó el triunfo, y luego le nombraron consejero del joven Cayo César, nieto de Augusto, gobernador de Armenia (1 a. d. J. C.; Tácito, Ann. III, 48). Lo hallamos, finalmente, entre los legados (v.) de Siria (6-7 desp. de J. C.). Como gobernador de esta provincia imperial, de la que dependía Palestina , Quirino intervino en Judea , apenas depuesto Arquelao, para poner en ejecución el empadronamiento (6 d. de J. C.) que se hizo célebre por la rebelión de un tal Judas de Gamala, llamado el Galileo, que, habiéndose unido con un fariseo llamado Saddue, «indujo a los campesinos a rebelarse afeándoles de que tolerasen señores mortales» (Fl. Josefo, Bell. II, 118). Quirino sofocó la rebelión, a la que hacía alusión Gamaliel 25 años 490Bmás tarde, al hablar en el Sanedrín cuando se opuso a la condenación de los Apóstoles (Act. 5, 37).

San Lucas en el Evangelio (2, 1 s.) habla así del tiempo del nacimiento de Jesús : «En aquellos días salió un edicto de César Augusto para que se hiciese el censo de todo el orbe. Éste es el primer censo que se hizo siendo Quirino gobernador de Siria». Que en el tiempo de Augusto se hiciese el empadronamiento de todo el imperio, además de otros empadronamientos parciales, se deduce del unánime informe que de ello se lee en Tácito ( Ann. I, 11), en Dión Casio (LIV, 35, 1), en Suetonio ( August. , 101) y en el monumento de Ancira, en el cual afirma Augusto que ha realizado tres empadronamientos, uno en el 28, otro en el 8 a. de J. C. y un tercero en el 14 desp. de J. C. Asimismo, papiros recientemente descubiertos atestiguan que en Egipto se hacía un empadronamiento cada 14 años, y que, respetando los usos y la mentalidad local, el empadronamiento no se hacía en Oriente según el domicilio actual, sino en el lugar de origen. Pero en las fuentes profanas no hay noticia directa de que Quirino, además de haber actuado en el empadronamiento del año 6 desp. de J. C., hubiera también tomado parte en el en que nació Jesús (6-5 a. de J. C.).

En la lista de los legados, gobernadores de Siria, hay algún vacío; por ejemplo, antes de C. Sanzio Saturnino (8-6 a. de J. C.). Algunos escritores ponen aquí (entre el 11 y el 8 a. de J. C.) una primera legación de Quirino , la cual deducen de la noticia que da Tácito acerca de la campaña victoriosa dirigida por Quirino en Cilicia, poco después de alcanzar el consulado, ya que semejante campaña sólo podía haber sido dirigida por el legado de Siria. La inscripción de Tívoli (descubierta en 1754), actualmente en el Vaticano, después de mencionar dicha campaña, dice que el vencedor (y se admite que es Quirino ) «alcanzó por segunda vez Siria y Fenicia». Finalmente, la inscripción descubierta en Antioquía de Pisidia y atribuida al 10-7 a. de J. C., atestigua que en aquel tiempo Quirino era duumviro (como legado de Siria) de la nueva colonia de Antioquía. De esta suerte pudo Quirino ordenar el empadronamiento que llevó su nombre y que fué llevado a término por su sucesor Saturnino (a quien lo atribuye Tertuliano, Adv. Marc. 4, 19; PL 2, 405). Como puede advertirse fácilmente, todavía no tenemos una noticia clara y terminante 491Aprocedente de las fuentes profanas.

Otras soluciones que se han propuesto no ofrecen más claridad. Pero con toda probabilidad el texto sagrado no tiene el sentido que suelen atribuirle las versiones. Lucas no intentó otra cosa que distinguir entre el empadronamiento del tiempo en que nació Jesús y el tan célebre en Judea (Act. 5, 37) que se efectuó el 6 desp. de J. C. siendo Quirino gobernador. «Este empadronamiento se efectuó antes que aquel (que se efectuó) cuando era Quirino gobernador de Siria». Esta versión, bien fundada gramaticalmente: πρῶτος 491Ben sentido comparativo (cf. Jn. 1, 15.30; 15, 18, etc.), y que tiene sus paralelos en cuanto a la misma concisión en la comparación (cf. Mt. 5, 20; Jn. 5, 36, y especialmente Jer. 36, 2, en la versión griega de los LXX), tiene excelentes sostenedores, comenzando por el gran M. J. Lagrange.

Bibliografía

M. J. Lagrange, en RB , 1911, 60-84. Id., Ev. selon S. Luc. , 4.ª ed., París 1927, pp. 65-70. L. Marchal, S. Luc. ( La Ste. Bible , ed. Pirot, 10), ibíd., 1946, p. 41 s. H. Höpfl-A. Metzinger, Introd. spec. in Novum Testamentum , 5.ª ed., Roma 1949, p. 130-139. U. Holzmeister, Storia dei tempi del Nuovo Testamento (trad. it.), Torino 1950, pp. 28-32.

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