NAZAREATO
Institución antiquísima, codificada en Núm. 6.
Es una forma especial de voto, al que podían obligarse hombres y mujeres (de éstas nos ofrece un ejemplo la madre de Sansón, Jue. 13, 4-7). El término nāzîr (de la raíz nāzar , nifal —entregarse a alguno [cf. la afinidad con nādar «hacer un voto»] absteniéndose de alguna cosa) significa «consagrado, donado». El nazareato en su forma oficial llevaba consigo una triple obligación: abstenerse de todo lo que procede de la vid y de toda bebida que puede embriagar ( šēkār , sidra); dejar crecer la cabellera; evitar el contacto con los cadáveres (Núm. 6, 1-8). Según el tratado rabínico Nazir , el voto debe durar treinta días cuando menos. Samuel (I Sam. 1, 11; Eclo. 46, 13 hebr.) y Sansón (Jue. 13, 4-14) fueron nazareos por toda la vida. En la sumisión voluntaria a las dos primeras condiciones entraba la intención de conservar los usos de los padres nómadas y fieles yaveístas; la de protestar contra la civilización y costumbres cananeas, impregnadas de politeísmo. Idéntico motivo explica la manera de ser de los recabitas (v.), de costumbres semejantes (Jer. 35).
Terminado el período del voto, el nazareo se llegará al Santuario y ofrecerá un cordero de aquel año como holocausto, una cordera de aquel año como sacrificio expiatorio y un carnero como sacrificio saludable: el primer sacrificio y el tercero irán acompañados de las respectivas oblaciones y libaciones (cf. Núm. 15), además de las cuales se ofrecerá un canasto de panes ácimos bañados en aceite y tortas ácimas mojadas en aceite. Luego se rasurará la cabeza y echará los cabellos al 416Afuego del altar. Estas prescripciones representan lo menos que debía hacerse: todo nazareo añadía dones voluntarios, según los propios medios y según el alcance del voto emitido. Así terminaban las obligaciones impuestas (Núm. 6, 13-31). En caso de contaminación por un cadáver, el nazareo debía rasurarse la cabeza, pasada la semana prescrita para la purificación habitual; luego había de ofrecer una tórtola para un sacrificio expiatorio, otra en holocausto, un cordero de aquel año como sacrificio de reparación y comenzar de nuevo su voto; pues los días precedentes quedaban anulados (Núm. 6, 9-12).
Los nazareos, «hombres de Dios », fueron juntamente con los levitas y los profetas el alma de la resistencia del puro yaveísmo contra la influencia cananea. Su abstinencia era una protesta viviente contra la idolatría y el desorden moral, y una afirmación de su fidelidad al culto del único Dios verdadero. Además de las prácticas exteriores, tal consagración a Yavé llevaba consigo una vida moral y religiosa más elevada que la de los otros israelitas. En el s. VIII, Amós (2, 11 s.), en el reino de Samaria, considera como una manifestación de la benevolencia divina la institución de los profetas y de los nazareos en Israel . El nazareato estaba muy en honor en el judaísmo (s. I a. de J. C.); recurríase a él para alcanzar gracias y para purificarse. A veces se ha contado a San Juan Bautista entre los nazareos, fundándose en Lc. 1, 15: «no beberá vino ni licores». Mas las palabras del ángel no hacen más que pronosticar la vida mortificada del precursor. Lo mismo que el voto de San Pablo (Act. 18, 18) de rasurarse la cabeza no era propiamente el del nazareato que imponía que se dejasen crecer los cabellos, al menos durante un mes, y luego cortarlos en Jerusalén , en el Templo.
En Act. 21, 23 s., San Pablo abona los gastos (sacrificios y oblaciones) por cuatro judíos cristianos que acababan su voto de nazareato .
Bibliografía
L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu , I, París 1922, pp. 195 ss., 311- 14. A. Clamer, La Ste Bible (ed. Pirot, 2), 1940, pp. 269-75.