MESA
(Hebr. Meša’ , II Re. 3 y Stela). Hijo de Kamóš-(dan?), oriundo de Dibón y rey de Moab , famoso por la stela que narra sus empresas.
La stela fué reconocida por el alemán F. A. Klein en agosto de 1868, luego la calcó Ch. Clermont-Ganneau y la adquirió (1869) dividida en los diferentes pedazos que entre tanto los beduinos, con la esperanza de sacar mayor lucro, habían hecho de aquel precioso documento de basalto. Actualmente está en el Louvre con el facsímil recalcado que permite su reconstrucción y su lectura. Las dimensiones de la stela son de 1 x 0,60 m. (inicialmente de 1,13 x 0,70, según Klein), con un grosor de 0, 30. La parte superior está redondeada. Fué compuesta, probablemente, después de la extinción de la dinastía de Omri consumada por Jehú.
Está escrita en lengua moabita, semejante al hebreo, en escritura alfabética fenicia. Mesa, dedicado a la cría de ganado, paga como tributo a Israel 100.000 corderos y la lana de otros tantos carneros (II Re. 3, 4). A la muerte de Ajab (853 a. de J. C.) se rebela aprovechándose de la confusa situación del reinado de Ocozías (853-52) (II Re. 3, 5; 2, 1) y pone fin al vasallaje que había estado soportando su padre, el cual había reinado durante 399Btreinta años bajo el yugo de Israel.
Tal sujeción es atribuida por la stela a la ira de Camos, el dios nacional, contra su país. Reconquistó a Madaba, que había estado sujeta a Israel durante cuarenta años; fundó Balmeón y Cariatain, conquistó el país de Ararat, que estaba habitado por la tribu de Gad (Núm. 32, 34) y la ciudad del mismo nombre que los israelitas habían fundado; allí colocó los pueblos de Sarón y Majarat, y arrastró por delante de Camos el altar de la ciudad.
En la lucha por la posesión de la ciudad, Mesa lanzó el anatema en honor de Astar-Camos contra 7.000 hombres y niños, mujeres, niñas y esclavas, y llevó a los pies del dios moabita los vasos de Yavé. Joram (852-41), sucesor de Ocozías, no pudo atacar a Mesa por el norte porque temía que a él lo atacasen por la espalda los sirios, contra quienes estaba en guerra, y porque el Arnón es una barrera casi insuperable. Por eso se contentó con establecer una guarnición en Yahas, tal vez para que sirviera como cabeza de puente en un eventual ataque, pero hubo de abandonarla ante la presión de los 200 hombres elegidos de Mesa. Y como el ataque por el sur es más fácil, Joram se asoció con el rey de Judá , Josafat (II Re. 3, 11.12.14), que antes había rechazado ya una incursión de moabitas aliados con los habitantes de Amón y de Maón (II Par. 20, 11-30). El rey de Judá cuenta con el apoyo de los edomitas, súbditos suyos. Después de una marcha en torno al mar Muerto, que duró siete días, se encuentran sin agua los tres ejércitos acampados en el valle superior del Wadi el-Hesa, el antiguo torrente de Zared que marca los límites entre Edom y Moab.
Entonces interviene Eliseo : se desencadena sobre la meseta una tempestad —fenómeno que los beduinos conocen con el nombre de seil — y las aguas corren a lo largo de las ramificaciones del valle hasta llenar las fosas que ha mandado abrir el profeta. Al amanecer, la luz roja del alba en el desierto o la col oración proveniente de las arenas del Wadi el-Hesa, que aún llama la atención de los viajeros, provoca un espejismo que quizás está en relación con el posible juego de palabras existente entre dam , «sangre», adom , «rojo» y Edom, nombre del país en donde se dió la acción. Los moabitas sospechan que ha habido una matanza debida a la lucha entre los enemigos, no obstante las alianzas orientales, y atacan sin orden con la esperanza de alcanzar fácilmente un buen resultado, pero son descuartizados. Los vencedores devastan el territorio, destruyen las ciudades, llenan de 400Apiedras los campos, obstruyen las fuentes y talan los árboles frutales.
Luego ponen cerco a la capital de Mesa, Qir Jareset (Is. 16, 7.11; Jer. 48, 31.36), la actual Kerak, fortificada por su elevada posición de unos 1.000 m. sobre el nivel del mar, y provista de agua por medio de unos trabajos que recuerdan los preparativos de Ezequías para la defensa de Jerusalén contra los asirios (II Par. 32, 2.5.30). Al no poder Mesa aceptar una batalla, intenta una salida, dirigiéndose hacia los sirios con 700 hombres. Al ser rechazado, recurre a un remedio extremo: el de inmolar a su primogénito en el bastión, para que la sangre de la víctima lo haga inviolable, y para que lo presencien así los moabitas como los enemigos. La cólera de Yavé o tal vez el desesperado contraataque de los asediados al presenciar el sacrificio del príncipe heredero son el efecto del gesto de Mesa, que obtiene la retirada de los israelitas. Así aquella campaña que había comenzado con feliz suceso, se concluye con el fracaso de Joram y con la independencia de Moab hasta los tiempos de Jeroboam II.
La stela de Mesa y II Re. 3 coinciden en la fase final del acontecimiento, si bien la Biblia se demora en relatar los pormenores de los acontecimientos iniciales, que se callan, como es natural, en el epígrafe de Mesa, que a su vez se hace interminable en las gestas de la revuelta, omitiendo todos los aspectos menos gloriosos.
Bibliografía
Ch. Clermont-Ganneau, La stèle de M. roi de Moab , París 1870. M. J. Lagrange, L’inscription de M. , en RB , 10 (1901), 522-45. G. Ricciotti, Storia del popolo d’ Israel e , I, Torino 1934, pp. 405-08. A. Vaccari, La S. Bibbia , II, Firenze 1947, p. 405. La Ste. Bible , ed. Pirot-A. Clamer, III, París 1949, pp. 704-09. G. Berardi, Inscriptio Mesa regis : facsímil ( Materiale Didattico ), Fano 1952.