JEFTÉ
Fue el gran jefe y libertador de la tribu de Gad, a la cual pertenece (Jue. 10, 6-12, 7). Habiendo sido desechado por sus hermanos, por ser hijo ilegítimo, Jefté se retiró a la 301Aregión próxima a las fuentes del Jordán donde ejercía valerosamente el mando sobre una cuadrilla de bandoleros, lo mismo que más tarde hará David en el desierto de Judá y de Zif (I Sam. 22, 2). Oprimidos por los amonitas, que armaban celadas en Galad, sus compaisanos dirigieron a él su mirada para que organizase la lucha, después de haber invocado el auxilio de Yavé y de haber desechado la idolatría. Jefté aceptó, pero hizo antes jurar, en nombre de Yavé, a los ancianos, que una vez alcanzada la victoria le entregarían el poder. Mientras se preparaba, Jefté intentó algunas componendas con los amonitas, pero viéndolas frustradas, confiando en Yavé los atacó y los desbarató, reconquistando con ello veinte ciudades israelitas y devolviendo la libertad a Galad hasta el Jordán.
Su fe era sincera, pero (Hebr. 11, 32) ruda, influenciada por las costumbres cananeas (cf. el rey moabita Mesa: II Re. 3, 27), y así para ganarse el favor de Yavé, antes de la batalla hizo el voto de inmolar en su honor la primera persona (contra la prohibición de la ley: Dt. 12, 31) que le saliera al encuentro de su casa cuando volviera victorioso. Y fue su hija única la que le salió en primer lugar entre las vírgenes para cumplir con aquel rito de fantasía. Jefté, en medio del sentimiento que desgarraba su corazón, creyó que su deber era el cumplir el voto, e inmoló a su hija después de dejarla que llorase por los montes con sus compañeras la flor de su juventud truncada. Jefté castigó severamente la insolencia de los efraimitas, que se le mostraron amenazadores por no haber contado con ellos en la pelea. Los efraimitas fugitivos fueron muertos en los vados del Jordán, después de ser reconocidos por tales por la pronunciación de Sibboleth (corriente) en vez de Sibboleth (espiga), lo mismo que en las Vísperas Sicilianas quedaban descubiertos los franceses al pronunciar sesi la palabra ceci .
Jefté gobernó en Galad durante seis años, y «con él se dio la segunda tentativa, después de la de Gedeón, de establecer un principado monárquico». [F. S.]
Bibliografía
A. Médebielle, en DBs , III, col. 11-24
L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu , I, París 1922, pp. 178-85, 308, 340, 397 ss.
R. Tamisier, Le Livre des Juges ( La Ste Bible , ed. Pirot, 3), París 1949, pp. 3 ss.