INSTITUTO Bíblico
El Pontificio Instituto Bíblico es, juntamente con la Ecole Biblique (véase), la más providencial de las instituciones católicas modernas destinadas a la formación 282Bcultural del clero. El proyecto de León XIII (v. Comisión bíblica) fue realizado por San Pío X (carta apostólica Vinea electa, 7 de mayo de 1907), que encomendó este «centro de estudios bíblicos superiores, aquí en Roma, para la formación de los futuros profesores de Sagrada Escritura y lenguas orientales», a la ínclita Compañía de Jesús. Su primer rector, el P. L. Fonck (1930), formuló el plan de estudios y organizó la biblioteca y un museo. Desde 1913 el Instituto pensó en tener una casa en Jerusalén, cuya construcción no se ultimó hasta 1927, la cual presta acogida a todos cuantos desean completar los estudios de arqueología, geografía, etc. El Instituto confería, después de un curso de tres años, el título de «lector» o «profesor de Sagrada Escritura», y para los grados había que someterse a los exámenes ante la Comisión bíblica. Benedicto XV concedio (15 de agosto de 1916) al Instituto la facultad de conferir en nombre propio el grado de bachiller, y en nombre de la Comisión la licenciatura.
Pío XI (30 de septiembre de 1928) le concedio plena autonomía, incluso la facultad para el doctorado. En 1932 se erigió en el Instituto la facultad de los estudios del Antiguo Oriente, con cuatro secciones: semitismo en general; asiriología; egiptología; sánscrito-iranio. La organización de los estudios se vio definitivamente consagrada con la aprobación de la Sagrada Congregación de los Seminarios y Universidades (7 de agosto de 1934). En la facultad bíblica el ciclo de estudios es de tres años y en él se desarrollan las materias siguientes: exégesis de los textos originales, teología bíblica, historia, arqueología, geografía, topografía de los países bíblicos y disciplinas auxiliares. Los candidatos (que deberán tener ya la nueva licenciatura en Sagrada Teología) necesitan conocer una lengua oriental, además de las bíblicas: griego, hebreo y arameo, y han de tomar parte activa en los ejercicios prácticos. Al fin del segundo año se confiere la licenciatura, y al fin del tercero se da un certificado de «candidato al doctorado», que no puede conseguirse hasta dos años después de obtenida la licenciatura.
La biblioteca especializada ofrece a los alumnos y a los aficionados más de 100.000 volúmenes. De los alumnos del Instituto (desde el 1909 hasta el primer semestre del 1952 fueron en número de 1.853), han obtenido la licenciatura in re bíblica 828 desde 1916 hasta el día de hoy, y unos 30 el doctorado. Unos 800 son profesores en las facultades teológicas (alrededor del centenar), en los seminarios o en las escuelas de sus órdenes. Una verdadera falange 283Abien adiestrada para la difusión de la sana exégesis científica. El Instituto publica tres revistas: Bíblica (desde 1920), Verbum Domini (desde 1921), Orientalia (1920; 2.k serie, desde 1932), y las colecciones: Scripta Pontificii, I. b. (p. ej.: Institutiones biblicae; A. Merk, Novum Testamentum. apparatu criticó, 7 / ed.,- 1951; F. Zorell, Lexicón hebraicum., etc.); Monumenta bíblica et ecclesiastica; Sacra Scriptura antiquitatibus orientalibus illustrata (desde 1938, con el título Bíblica et Orientalia); Analecta Orientalia, En 1929, el P. A. Mallon (1934), primer director de la casa de Jerusalén, inició las importantes excavaciones de Teleilat Ghassul en Transjordania. [F. S.]
Bibliografía
A. Bea, en DBs, IV, col. 559 ss.