Diccionario Bíblico

Armando Rolla

FILEMÓN (Epístola a)

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Una de las cuatro epístolas que San Pablo escribió durante su primer encarcelamiento romano (61-64 desp. de J. C.). Es una brevísima carta de recomendación para Onésimo, el esclavo ladrón y fugitivo, que se volvía a su amo Filemón. Este Filemón era un hacendado señor de Colosas (Col. 4, 7 ss.), amigo y devoto del apóstol Pablo que le había ganado para la fe (Flm. 19). Como hombre generoso y animado de celo por la difusión del Evangelio, acogía en su casa a los cristianos para la celebración de los divinos misterios (Flm. 2, 5 ss.). Apia y Arquipo eran probablemente su mujer y su hijo (Flm. 2), y este debía de desempeñar un cargo importante en la Iglesia de Colosas (Col. 4, 17). Un esclavo de Filemón, después de haber robado, según parece, a su amo (Flm. 17), para evadir el merecido castigo había logrado huir y se había llegado hasta Roma. Habiéndose puesto en contacto con Pablo, que estaba allí 216Bprisionero (Flm. 1, 9, 10) y convertido al cristianismo (Flm. 10), mandábalo Pablo nuevamente a Colosas a su amo con una carta de recomendación, escrita de mano del mismo Pablo (Flm. 19) en forma brevísima, pero de acentos de un corazón sensibilísimo y rebosante de caridad.

El contenido es muy sencillo: después del saludo inicial a Filemón, Apia y Arquipo (v. 1- 3), la acción de gracias y la alabanza de la caridad, fe y generosidad del destinatario (v. 4- 7), San Pablo expone el argumento principal, de la esquela (v. 8-17): el perdón y el tratamiento fraterno que deberá usarse para con el esclavo ladrón y fugitivo. El tono no es de mandato (de suyo autorizado) sino de súplica. Como amigo, apóstol de Cristo, prisionero y anciano, San Pablo se muestra también dispuesto a resarcir por el daño acarreado, pero dando a entender, en tono de broma, que, si se llegase a echar cuentas, Filemón sería deudor y no acreedor (v. 18-21). Y después de haber expresado la esperanza cierta de verse libertado y poder llegarse a Colosas, San Pablo añade los saludos de sus discípulos y colaboradores que le asistían en la cautividad (v. 22-35). Esta esquela es la carta magna de la libertad cristiana.

No se trata de abolir la esclavitud, pero se esgrimen los principios cristianos de la libertad inspirados en la doctrina de Cristo, que ya han sido expuestos en otros lugares (Gál. 3, 27 s.; I Cor. 7, 20 s.; Ef. 6, 5-9; Col. 3, 2-25), que gradualmente habían de conducir a la abolición de la esclavitud. Se ha querido comparar esta esquela con las letras que escribió Plinio el Joven a su amigo Sabiniano en favor de un esclavo fugitivo (Litt. IX, 21, 24). Pero la distancia que las separa es grande, pues en Plinio se admiran sentimientos de humanidad y de generosidad de corazón, en San Pablo ternura de padre, afecto profundo transformado pola fe y el amor a Cristo. Jamás produjo la literatura pagana nada semejante a «esta pequeña obra maestra de tacto, de cortesía, de nobleza y de gracia exquisita» (F. Prat). [A. R.]

Bibliografía

M. Roberti, La lettera di s. Paolo a Filemone e la condizione giuridica dello schiavo fuggitivo, Milano 1933. P. Médebielle, Épître à Philémon (La Ste. Bible, ed. Pirot, 12), París 1938.
J. Fernández y Fernández, La sociedad heril y la epístola de San Pablo a Filemón, en EstB, VII (1948), 4.

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