VENEZUELA
1. En el período de la conquista. En el s. xvi (1525) el célebre conquistador Marcelo Villalobos fundaba la ciudad, capital de la isla Margarita (la isla de las perlas), y le daba el nombre de «La Asunción». Dos años después, en 1527, se fundaba la ciudad más importante de Venezuela occidental y recibía el nombre de «Santa Ana de Coro», en honor de la madre de la Madre de Dios (primera sede episcopal). El 8 de diciembre de 1544, fiesta de la Inmaculada, en la región del este se fundaba una de las más importantes ciudades de V. y era llamada «La Inmaculada Concepción de El Tocuyo». En 1552 se fundaba la ciudad de «Nueva Segovia de Barquisimeto» bajo el patrocinio de N.ª S.ª del Carmen; en 1555, «Nueva Valencia del Rey» con el título de N.ª S.ª de la Asunción; en 1557 surgía la ciudad de Trujillo, que, en 1570, era puesta bajo el patrocinio de N.ª S.ª de la Paz. La ciudad de Caracas, que desde el s. xvi fue la capital de la provincia de V., hacia finales de aquel mismo siglo veía surgir, por obra de los Franciscanos de la Observancia, la iglesia de la Inmaculada Concepción. En el s. xvii, particularmente después de la célebre aparición de María en Coromoto (v.
Coromoto), por obra de los misioneros, se vieron surgir, en las diversas misiones, numerosos pueblos dedicados a María bajo varios títulos. La zona misionera confiada a los PP. Capuchinos fue llamada «Misiones de Santa María».
2. En el período colonial. La capital, Caracas, que desde 1640 se había convertido en sede del primer obispado (que antes se había establecido en Coro), acentuó cada vez más su carácter mariano. En uno de sus primeros planos de urbanización se la llamaba «Nuestra Señora de Caracas». En dicho plano de urbanización dominaba la Virgen coronada. Entre los nombres de las calles y de los barrios, se hallan con frecuencia nombres marianos. Desde entonces fue Caracas llamada «la ciudad mariana de Caracas». En 1638, a consecuencia de la plaga de insectos que destruyeron las ricas plantaciones del cacao, el Consejo Municipal de la ciudad elegía, por votación, a N.ª S.ª de la Merced como Patrona de las plantaciones, y decretaba la solemne celebración anual de su fiesta y la construcción de una iglesia en su honor: lo que se ejecutó al año siguiente. En 1658 el cabildo de la catedral, en nombre propio y de todo el clero, hacía voto de defender la doctrina de la Inmaculada Concepción, de celebrar solemnemente su fiesta y de observar la abstinencia en la vigilia.
En 1766, como consecuencia de la protección experimentada durante el terremoto, el municipio, «con la efusión del más ferviente amor para con la Santísima Virgen» —así se lee en las actas oficiales—, proclamaba a N.ª S.ª de la Merced Patrona especial de la ciudad, con el título de «Abogada contra los terremotos». El cabildo de la catedral y el Consejo municipal ponían ante la imagen de Nuestra Señora la inscripción que todavía se lee: «Servatrici Nostrae Die XXI Oct. A. D. M. N. MDCCLXVI.» En 1766, a petición del Consejo municipal de Caracas, el rey de España, Carlos III, permitía poner en el escudo de la ciudad la inscripción: «Ave María Santísima, sin pecado concebida en el primer instante de su ser natural.» También la ciudad de Valencia, fundada bajo la advocación de la Anunciación, tiene en su escudo este misterio. En los estatutos de la universidad de Caracas (erigida en 1721-22), aprobados en 1725, se establecía que todo candidato, «antes de recibir un grado, debía prestar ante el rector... el juramento siguiente: “Prometo, hago voto y juro defender la Inmaculada Concepción de la B. Virgen María”».
Una de las tres fiestas solemnes celebradas cada año por la universidad era la de la «Concepción de Nuestra Señora». Otro tanto se ordenaba en los estatutos del «Real e Ilustre Colegio de los Abogados de Caracas», fundado en 1788 bajo el patronato de María, colegio al cual debían pertenecer todos los abogados. También «la Academia de Derecho Público», fundada el 8 de diciembre de 1790, escogía como especial Patrona a N.ª S.ª de la Merced y a la Inmaculada Concepción. Hacia finales del s. xviii el obispo de Caracas, Juan Antonio Viana, O. C. D., en las «guerras y afanes que durante su episcopado hubo en V.», proclamó a N.ª S.ª del Carmen «Patrona de la constante fidelidad de los venezolanos al rey de España» (Cf. P. Severino de Santa Teresa, Vírgenes Conquistadoras, Vitoria 1951, p. 510).
3. En la lucha por la independencia. Esta lucha se llevó a cabo bajo el patrocinio de la Inmaculada. En 1811, cuando los jóvenes revolucionarios del primer congreso venezolano se reunieron para establecer la primera constitución republicana de V., se redactó, ante todo, una fórmula de juramento a la que estaban obligados todos los venezolanos de 15 años para arriba, y en ella se decía: «Jurad ante Dios y los santos evangelios conservar y mantener pura e intacta la santa religión católica, apostólica, romana, con exclusión de toda otra en este país, y defender el misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María Nuestra Señora.» El 22 de julio de 1813 el general José Félix Ribas, después de haber ganado, con ejército reducidísimo, la importante batalla de Los Horcones, se dirigía hacia Barquisimeto, entraba en la iglesia y colocaba su espada en el altar de N.ª S.ª de la Paz. El 12 de febrero de 1814, con la «visible protección de la Inmaculada», el ejército español era puesto en fuga.
En 1815, cuando los patriotas fueron puestos en gravísimas condiciones por las tropas del general español Pablo Murillo en la isla Margarita, el general venezolano Arismendi ordenó a sus hombres que iniciaran públicas procesiones a N.ª S.ª del Valle, Patrona de la isla.
4. En el período de la República. La devoción de V. a Nuestra Señora, particularmente a la Virgen de Coromoto, «celestial y principal Patrona de la República de V.», no sólo no ha venido jamás a menos, sino que se puede decir que en estos últimos años se ha renovado e intensificado. Las imágenes coronadas son cinco: 1) N.ª S.ª del Socorro de Valencia (1910); 2) N.ª S.ª del Valle de Margarita (1911); 3) N.ª S.ª de Belén de S. Mateo (1927); 4) N.ª S.ª de Chiquinquirá de Maracaibo (1942); 5) N.ª S.ª de Coromoto (1952), santuario mariano nacional. A éstas podemos añadir: 1) N.ª S.ª de la Consolación de Táriba; 2) N.ª S.ª de Altagracia de Quibor; 3) N.ª S.ª de Copacabana de Guarenas; 4) N.ª S.ª de la Soledad en S. Francisco de Caracas; 5) N.ª S.ª de la Caridad en S.
Sebastián; 6) N.ª S.ª de la Corteza de Acaigua; 7) N.ª S.ª del Rosario de Paraute; 8) la Divina Pastora de Caracas; 9) N.ª S.ª de la Peña Admirable de Parapara; 10) N.ª S.ª de Chiquinquirá de Aregue; 11) N.ª S.ª del Arayo de El Sombrero; 12) N.ª S.ª de la Consolación de Villa de Cura; 13) N.ª S.ª de Valvanera de El Tocuyo; 14) N.ª S.ª de la Zerpa de Sicoque; 15) N.ª S.ª del Espejo de Mérida; 16) N.ª S.ª de las Angustias de Cocorote; 17) N.ª S.ª de San Juan de Barquisimeto; 18) N.ª S.ª de Begoña de Naguamagua; 19) N.ª S.ª del Rosario de Curucay de Macarao; 20) N.ª S.ª de la Encarnación de Caucagua; 21) N.ª S.ª del Sagrado Corazón en la catedral de Caracas; 22) N.ª S.ª del Rosario de Real. En 1910, con ocasión de la solemne coronación de N.ª S.ª del Socorro de Valencia, tuvo lugar en esta ciudad el primer Congreso Mariano Nacional. Otro Congreso Mariano Nacional se celebraba en 1927, con ocasión del IV Centenario de la fundación de Santa Ana de Coro, Congreso coronado con la consagración oficial de V. a María hecha por todos los obispos de la nación.
En 1952, a petición del episcopado venezolano, Pío XII declaraba a N.ª S.ª de Coromoto «celeste y principal Patrona de la República de V.» en su radiomensaje dirigido a los fieles de la nación. BIBL.: Izquierdo Martí, F., Tradiciones marianas en V., Caracas 1929; Nectario, M., V. Mariana, Montreuil-sous-Bois (Seine) 1930; Baruola, P., S. I., La Sainte Vierge et le V., en Du Manoir, IV, París 1958, pp. 471-480.