Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

FOLKLORE MARIANO

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Está constituido por diferentes manifestaciones de fe, de devoción y de sensibilidad mariana del alma popular cristiana. Estas manifestaciones son innumerables, abarcan toda la vida tanto del individuo como de la colectividad cristiana y demuestran la influencia de María en las diferentes contingencias de la vida, sea individual, sea social, en las distintas nomcnclaturas, y cosas varias. I. F. M. en las diferentes contingencias de la vida individual y social. María viene a refrendar todas las etapas principales de la vida humana. Así, por ej., en algunos lugares existe la costumbre de llevar a los niños, inmedíatamente después del bautismo, ante el altar de Nuestra Señora para ponerlos bajo su especial protección ma ternal; la de imponer el nombre de María también a los niños varones; la de consagrar solemnemcnte a Nuestra Señora los infantes inmedíatamente después de la primra Comunión; la de llevar siempre, colgado del cuello, el escapulario de Nuestra Señora (el del Carmen, el de la Dolorosa, etedtera) o alguna medalla mariana; la de ofrecer a Nuestra Señora el ramo de flores blancas inmedíatamente después de la ce lebratíon del rito nupcial. Algunas manifestaciones de F.

M. competen a militares, marineros, aviadores, cientfficos, artistas, etc. Así, por ej., no faltaron en la antigiledad Ordenes militates consagradas a María. La influencia de María en los marineros aparece no sólo por el hecho de que son muchos los grandes puertos célebres por algtin santuario mariano, y poique muchas embarcaciones Ucvan su nombre, si no también por la confiada espontaneidad con que ellos se ffan de María, a Estrella del mar», en medio del elemento inseguro. Y no ha sido menor la influencia de María en los aviadores, a los cuales la Santa Sede, con decreto de la S. C. de Ritos (del 24 de marzo de 1920), les daba por principal Patrona a N.ª SA de Loreto (Cf. AAS 12 [1920] p. 175). El 24 de sept, de 1910, el aviador Gilbert hizo eh aeroplaño una peregrinatíon al santuario de «Notre-Dame du Plaún» (en Saint-Palaissur-Mer, Charente [nferieure), y después de haber echado flores en el mismo, tetornO al lugar de partida acogido por una gran muchedumbre que le ofrecid una medalla de oro de «Notre-Dame du Plaún»; «Notre-Dame du Plaún», llamada también a Nuestra Señora de los Aviadores» y «Nuestra Señora del Aire», adorna la cabina de millares de aparatos.

A estas manifestaciones folkldricas par ticulars hay que afladir las colectivas. Tal es la costumbre de las peregrinaciones a diferentes santuarios marianos (por ej., la de los romanos al santuario de N.ª SA del Divino Amor, en Pentecostés); la de erigir estatuas a María sobre todas las puetlas de la ciudad (por ej., Génova, Savona, etc.), en las cumbres de los monies, en los grandes glaciates, entre las selvas y precipicios; la de erigir estatuas y templctes tanto en los campos como en las ciudades (son muchfsimas, por ej., en Roma, las llamadas cMadonnelles) con inscripciones a veces originalcs; la de colgar «eXVotos» por gracias recibióas ante las imdgcnes de María o en torno suyo, en los muros de sus santuarios; la de ofrecer flores a María (por cj., en Roma, el homenaje floral a la Inmaculada de la Plaza de Espafla, el 8 de diciembre); la de representaciones folklóricas en su honor (por ej., el famoso Palio de Siena el 2 de julio y el 15 de agosto), etc. Son notables los títulos marianos en relación con varias asociaciones deportivas, como, por ej., N.

R SA de los Ciclistas (Santuario del Ghisallo), N.ª S.ª de los «Calciatorio (N.ª S.ª del Verbaño), Na SA de los Centauros, protectora de los motociclistas (la cMadonnina delle Grazie» de Castellazzo Bormida), N.ª S.ª de los Alpinistas (en Boario Terme, Brescia), N.ª S.ª de los Emigrantes, N.ª S.ª de los Pobres, N.ª S.ª del Buen Camino, N.ª S.ª del Remedio, etc. Son dignas de relieve algunas proccsiones extralitúrgicas, por ej., la de «N.ª S.ª del Man de la catedral de Grado, en la primera domínica de julio, en barcas, hasta la isla de Barbana; las procesiones del viernes santo, con la Dolorosa, hechas con toda pompa en varias ciudades de Italia, por ej., la de los afracchies (troncos huecos de Irbol, llenos de lena ardiendo) de S.

Marcos in Lamis; la procesión del Monte Santlngelo, con Cristo muerto llevado en hombros por cuatro jdvenes. con la imagen de la Dolorosa, tambign Ella llevada en hombros por doce jovencitas vestidas de negro, acompafiadas de centenares de nifias y joven citas todas ellas vestidas de negro, las cuales, en grupos, llevan varios símbolos de la Pasíón (Lmternas, dados, clavos, tenazas, lanza, esponja, etc.); los «cofrades de la Congregación», que hasta hace pocos años iban de dos en dos disciplinándose; la famosa «Giunta» de Caltagirone: Jesús resucitado va junto a la Madre precedido de S. Pedro (un colosal muneco movióo por un hombre que va dentro) que quiere ser el portavoz de la alegre nueva a la Virgen desolada: corre por los caminos y por las plazas metiendo la cabeza en todas las puertas y tiendas hasta encontrar a Jesús, y una vez que lo encuentra se apresura, gozoso, a dar la noticia a María, la cual corre al encuentro del Hijo: al verlo deja caer el ldgubre manto y aparece en todo su esplendor. Algo parecido ocurre en Tivoli, con la alnchinatas, en Vizzini, en Lanciano, etc.

En Matera de Lucania, al final de la fiesta, la carroza triunfal de N.ª S.ª de la Bruna es asaltada por la alegre turba y reducida a pedazos que la turba se disputa y conserva como prendas de protección. En Mistretta son célebres los gigantes procesionales que salen por la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora (8 de sept.). En Mesina es famosa «la Bara» (m Equina procesional) de N.° S. A de la Litera. En Oruro, Bolivia (v. Oruro\ es famosa la cabalgata de los díablos al santuario de Nuestra Señora. Son graciosfsimas, en fin, las leyendas floridas en tomo a María Santísima en la fantasía popular, así como las canciones populares marianas. II. F. M. en las diferentes nomenclatli ras. Un aspecto muy rico del F. M. lo constituye la nomenclatura de los lugares, de las ciencias y de varias cosas. 1) Grande y variada fue la influencia de Nuestra Señora en la nomenclatura de diferentes lu gares (v. Toponomástica mariana). 2) No es menos vasta y variada la in fluencia mariana en la nomenclatura de las diferentes ciencias.

a) En la entomologia (aciencia de los insectoss) hay entre los coledpteros uno por lo menos, la «cochinillai (la «septempunctatas y alines), que en muchas regiónes es conocida con el nombre de cGallinita de Nuestra Señoras (en francés «Ffite de la Vierges; en alemán «Marienk&fer»).

b) En la ornitologia, el aAlcedo hfspida» es llamado por los cazadores cPdjaro Santa Marías; en Toscana a la «Hirundo rustica» (o sea la golondrina comtin) la llaman aGallina de Nuestra Señoras.

c) En la botdnica, la onomástica floral mariana es muy rica en los diferentes países; en Italia, según las diferentes regio nes y díalectos, puede llamarse sin rodeos lujuriante. De la obra de O. Penzig, Flora popolare itali ana, colección de nombres díalectales de las principales plantas indfgenas cultivadas en Italia (2 vols., Genova 1924), resulta que hay, sólo en Italia, al menos 130 denominaciones botánicas marianas según las diferentes regiónes, como, por ejemplo: Hierba de Nuestra Señora («Centaurea solstitialis»), Alubia de Nuestra Señora (aAnagyris foetida»), Jazmín de Nuestra Señora (aPhiodelphus coronarius L.»), Zapatilla de Nuestra Señora («Cypripedium Calceolus L.»), Guante de Nuestra Señora (aAqu’ilegia vulgaris»), Ldgrimas de Nuestra Señora («Coix Lacryma L.s), Ojos de Nuestra Señora («Veronica agrestis L.»), etcetera. El «Cardo Marianos (Toscana, Piamonte, Véneto) conserva también en el Ienguaje tecnico oficial la referencia a María: Sylibum Maríanum Gaertn. = Cardus Maríanus L.s.

d) En la medicina, al microbio de la le pra, descubierto en 1953 por Sor María Susana Noél, de las Hermanns Misioneras de la Compaflfa de María, del Instituto Supe rior de Sanidad de la Universidad Catdlica de Lyon, se le llamó «Mycrobacterium Maríanums. in. F’ M. en difercntes cosas. A t varias cosas en fin, el pueblo cristiano ha dado el nomt» re de María,

a) Se le dio a embarcaciones, naves, pescaderfas, remolcadores, etcetera. Así, por ejemplo, del Registro Na val se comprueba que hay un centenar de denominaciones marianas, como «Señora»» 'María», a Santa María» (recordemos la nave del almirante Colón), «Virgen Mana», «Avemaría», tlnmaculada», «Asunción», 'Stella Maris», etc.

b) Se le impuso a campanas, por ejemplo, «M a n a dolens», aMaría», «Santa María», «A ve María», etc. BIRr: T()-sciii. P., Folklore mar.’año. en tEnc. Can" VI 1», col. 116-118; Sf.grfio-Amadi. L.. F. M.. en «Enc- ar - Theotdeos», pp. 808-818.

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