DUNS SCOT, O. Min.
Nació en Duns, Escocia (por lo que es llamado «Escoto»), hacia 1265. Entró en la orden de los Menores hacia 1280 y fue ordenado de sacerdote el 17 de marzo de 1291. Despuds de haber estudiado durante algunos años teología en París, retornó a la patria (hacia 1298) y enseñó teología en Cambridge. El 26 de julio de 1300 comentó en Oxford las «Sentencias». En 1302-1303 enseñó teología en París. El 25 de julio de 1303, habiendo rehusado suscribir la petición de Felipe el Hermoso contra Bonifacio VIII, tuvo que suspender su enseñanza en París. El 18 de noviembre de 1304 fue presentado por su General Gonzalvo de España para el grado de Doctor en la Universidad parisiense, grado que consiguió en 1305. Llega a ser Regente del «Estudio» de los Menores y sostiene una solemne disputa «de quodlibet». Hacia fines de 1307, fue trasladado a Colonia, donde murió el 8 de noviembre de 1308. Por la agudeza de su ingenio, sus mismos contemporáneos le dieron el título de «Doctor Sutil». La doctrina mariana de D. S. se halla casi exclusivamente en el Opus Oxeniense (In III Sent., dist. III, q. 1, ed. Vivès, t. XIV) y en la Reportatio Parísiensis (In III Sent., dist. III, q. 1, ed. Vivès, t. 23). D.
S. solamente trata «ex professo» tres cuestiones marianas (las mismas que solían tratar los ted logos de su tiempo): 1) la maternidad divina; 2) la virginidad perpetua; 3) la concepción de María. Sólo hacia fines del s. XV y comienzos del XVi, con un crescendo continuo, los Franciscaños comenzaron a dar a D. S. los títulos de aDoctor Mariano», (Doctor Sutil y Mariano», (Doctor de la Inmaculada Concepción». La fama de (Doctor Mariano» y de (Doctor de la Inmaculada Concepción», más que en lo que aescribid» D. S. se basa en lo que, al parecer, habrfa adicho» —según la leyenda— en la solemne y publica dispu ta tenida en la Univcrsidad de París, después de la cual todos los doctorcs de la misma habrian quedado estupefactos y persuadidos ante las innumerables razones propuestas por Escoto; en cambio, aquellos doctores que no se adhirieron a las razones de Esco to, tanto en Pan's como en las demás ciudades de Francia, habrian sido casligados con la privación de muchas dignidades. Pero todo esto es leyenda anacrdnica, inventada y contada por primera vez por un escritor andnimo (hoy identificado con Francisco de Rimini, O.
Min.) que vivid 125 años dcspuds del hecho, en el célebre sermón De Conceptione Virginis sobre el tema Necdum erant abyssi et ego iam concepta cram (errdneamente atribuido, en el s. XVii, u S. Bernardino de Siena). El doctor criti». franciscano A. Emmen, reconoce y demuestra la falta de consistencia de todas las aiirmaciones relativas a la solemne dispula mcncionada y se las atribuye todas al autor del sobredicho discurso uNecdum...» I«T. Emmen, A., O. F. M., Historia opuscu li medioevalis tNecdum erant abyssh olini S. Bernardino Senensi adscript /, en (Collec tanea Franciscana», 14 [1944] pp. 148-185). Insignes criticos franciscaños, además del P. Emmen, han reconocido la inexistencia de semejante disputa parisiense con esa solemnidad piiblica: por ejemplo, el P. Celestáno Piana (JJImmacolata Concezione. Storia ed esposizione del dogma. VIII Settimana di spirituality promossa dalPUniversita Cattolica del S. Cuore, Vita e Pensiero, Milán 1954, pp. 7-8); el P. Francisco de Guimaraes, O. F. M. Cap. (Cf. La doctrine des Thdologiens sur ilmmaculce Conception de 1250 d 1350, en (Etudes Franciscaines», 4 [1953] p. 173).
Con razón escribid Laurentin: all ne reste rien, sans doute, du a my the» de Scot triomphant dans une dispu te solennelle (quelqu'un a-t-il jamais ici-bas triomphd par la discussion d’idees fortement ancrdes?) de Topposition des docteurs parisiens, et implantant, par ce coup d'dclat, rimmaculisme...» (L’lmmaculdc Conception. Derniers travaux du Centenairc de la defi nition dogmalique du 8 ddccmbre 1954, en (Supplement de La Vie spirituelle»), diciembre 1959, p. 547). Pero resulta que los entusiastas de D. S. que le han creado la fama de (Doctor de la Inmaculada» (como lo muestran sus más mos asertos) se fundaron todos ellos en dicha disputa solemne y piiblica y en los estrepitosos efectos de la misma, más que en lo que D. S. dej«5 cscrito en su Comentario a las (Senlencias de Pedro Lombardo». Por ejemplo, en 1904 (con motivo del cincuentenario de la definición dogmdtica de la Inmaculada Concepción) el Ministro General de los Hermanos Menores de aquel tiempo, en el periódico oficial de la Orden, hablando de D. S., en relación con la Inmaculada, hacia una clara distinción entre los aescritos» y las apalabras» de D.
E., y afirmaba que, mientras en los aescritos» el Su til defiende sólo muy ddbilmente, como oprobable», la piadosa sentencia, con las tpalabras», en cambio, va mucho más alld: (Hie [D. S.] revera in scriptls sententiam affirmativam remissius docuit, tamquam so lum probabilem... Verbis autem longe acrior defensor fuit. Et quod in celeberrima disputatione Parísiensi [be aquí la linica gran base de la gloria en pro de la Inmaculada de D. S.] ipsam Universitatem Doctorum in suas traxerit partes, nulla unquam oblivioqe obructur, et singulare [he aqui en qud se basa el (singulars mdrito de Escoto] in Christianitatem meritum in aeternum erlt. Quae Universitas tunc feslum Conceptionis statuit celebrares (Cf. Acta Fratrum Mtriorum Immaculatam Conceptionem B. M. V. conccrnentia anno ab eius definicióne recur rent e quinquagesimo, in lucem edita iussu et auctoritate Rmi. P. Dyonisii Schuler, totius Ord. Fr. Min. Glis., Ad Claras Aquas 1904). Demostrada la inconsistencia histórica de semejante poldmica ptiblica y solemne, los defensores de D. S. como (Doctor de la Inmaculadas se vieron constrenidos a replegarse a los escritos de D. S. sobre la Inmaculada.
Pero de la lectura del texto, hecha sin preconcebidas opiniones, resulta que D. S. no demostrd cel hecho» de la Inmaculada Conception, sino solamente da posibilidadi de semejante hecho, destacando las dificultades que se opom'an, en aquel tiempo, a la posibilidad y a la conveniencia de dicho privilegio (dificultad ya sustancialmente resuelta antes de D. S., mediante la fundamental distinción entre redención cpreservativao y redención diberativaB, conocióa ya y aplicada a la dificultad antes de D. S.). Que D. S se haya limitado a probar sólo la aposibilidaún del hecho de la Inmaculada Conception lo admiten los escritores tanto franciscaños como no franciscaños (Cf. «Eph. Mar.s, 7 [1957] pp. 414415). Recientemente el P. Pedro de Alcan tara Martfnez, 0. F. M., después de haber analizado el texto fntegro de la cuestión de D. S. sobre la Inmaculada Conception, conclufa: «De todo esto se deduce una con clusion importante. La principal intention de Escoto fue probar que la Inmaculada Concepción era posible y que los argumen ts en contra eran perfectamente rechazables...
Escoto, pues, realizO un trabajo meritorio; demostrO la no repugnancia, la po sibilidad del privilegio, pero de aquí a proponer una explicación teológica del mismo va mucha distancia. La unica razón que nos presenta para afii-marlo es la posibilidad...i» (Escoto y la Bula alneffabilis d, en cEst. Mam, 13 [1953] p. 320). En fin, bien esti que digam os que D. S., según el P. E. Longprd, O. F. M., en los cTheorematas (Theor. XIV, 27) negO en a los tOrminos más explicits b la Inmaculada Concepción (Cf. «Et. Francisc.s, 7 [1956] p. 42). Y resulta que, según el P. BaliO se puede decir que el testimonio de los cOdices, como el del mismo Escoto y la tradición jamás ininterrumpida, constituyen, considerados en sf mismos, una prueba suficiente de arguments extents para una prudente afirmación de la autenticidad escotista de los Theoremata (Cf. La quest tone scotistica de los cTheorematan, en «Riv. di Filos. neoscol.s, 30 [1939] p. 238). El P. Balid (y después de 01 tambien otros) para eludir la afirmación del P. Longprd, hacfa notar que la cldusula csicut diciturs era una anotación explicativa afiadida por los comentadores (scilicet ab allís, non ab ipso [Escoto]; Cf. ed. Vivds, V, 42 a.).
Escoto, por consiguiente —según el P. Balid— no habrfa hecho m£s que reproducir la sentencia de otros (asícut dicitur») y no la suya propia. Pero el P. Longprd (tenaz en negar la autenticidad escotfstica de los aTheoremata» por negarse en ellos explícitamente la Inmaculada Conception), hacfa notar, a su vez, al P. Balid que la cldusula asícut dicitura es interpolada, una vez que no se halla en los manuscritos de Milán.'de Klosterneuburg, de Praga, etc.: aLe texte du theoreme XIV, 27, qui se lit dans toutes les dditions, de Maurice du Port au R. P. Balid, est un faux. Les Editeurs Pont vu et su par faitement» (1. c., p. 42). BIBL.: Balic. C., O. F. M., Joamtis Duns Scoti Doctoris Marian!, Theologiae Marianae elementa. Slbenik 1933; Innocenti, B.. O. F. M., Il concetto teologico di maternità divina in G. D. S., en «Studi Francescani», 3 (1931) pp. 404-430; Ledoux, A.. O. F. M., D. S., Dottore di María, en «(Rivista Mariana Mater Dei.», a. 1933. pp. 13-19: 17-22; 47-51; Urrutíago, I., La CorredencitSn Mariana a !a luz de la Cristología de Escoto. en»Est. Mar.o, 3 (1944) pp. 219-327; Balic, C., Il reale contributo di G.
S. nella Questione dell’Immacolata Concezione, en «Antonianums, 29 (1954) pp. 457-496; Id., Joannes D. S. et historia Immaculatae Conceptionis. en «Antonlanumn, 30 (1955) pp. 386-440; 486-488; Id., De regula mariologica Joannis Duns Scoti, en «Euntes docete», 9 (1954) pp. 110-133; RosCHtNI, G., D. S. e l’Immacolata, en Marianum., 17 0955) pp. 183-258; Ancora su S. e 1‘Immacolata. en;«Palestra del Clero. 35 (1956) pp. 565-567: Risultanze sul dibattito su S. e VJmmacolata, ibfd., 1054-1061; Riccardo da Bromwich o D. S., en Marianum». 18 (1956) pp. 206-211: Radulphus de Hoton, Immaculatae ConceptionIs in Universitate parisicnsi primus assertor, ibfd., 17 (1957) pp. 142-146; Un articolo del P. Amorris su S. e I'lmmacolata, ibfd., pp. 372-407; Questioni su D. S. e I'lmmacolnta, en ? Eph, Mar.o, 19 (1957) pp. 372-40 7»
L. Badbini, Ancora su D. S. Dottore dell'lntmacolata. Valutazione delle tre Repliche e del Rev.mo. P. O. Roschini, Genova 1958, en 8.° de 234, pp. 245-270; L. Badbini, G. D. S. e la storia dell’Immacolata Concezlone, en o Palestra del Cleron, a. 1956, pp. 414-415; Id., Verso la fine di una controversia su S. e Vlmmacolata, ibfd.. pp. 850-854; Id., Giov. Duns Scoto, Dottore dell’Immacolata.
Risposta a G. Roschinl, Centro di Studl Francescani Liguri, Genova 1957, en 8.°, 44 pp.