Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

CANADÁ

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La historia mariana del C. se remonta a los primeros exploradores — entre ellos el portugués Gaspar de Cortereal— que navegaron hasta Terranova en 1500 y, para expresar su devoción a la Virgen, dieron a tres vastas bahfas, situadas en la cos ta este y sudeste los nombres de «Bahia de Nuestra Seiiora», «Bahia de la Concepción» y «Bah/a de Santa María». El título de «Bahía de la Concepción» se halla en un documento publicado en 1527, y los otros dos se hallan también en documentos muy antiguos. Uno de los pueblos primitivos de la dideesis de S. Bonifacio lleva el nombre de «Marislpolis». El gran descubridor francos del C., Jac ques Cartier, en su segundo viaje al C., en 1535, se vio forzado a invernar en Quebec, a causa del escorbuto que había atacado mortalmente a veinticinco de sus marineros. El audaz descubridor, que había hecho el viaje bajo el patrocinio de María «Es trella del Mars, se volvid a Ella pididndole con fe su ayuda.

Fijd una imagen de María en un»rbol del bosque y se fue allf en procesión, con sus marineros enfermos, cantando salmos y el «Ave Maris Stellas, prometiendo además hacer ima peregrinación al santuario de Roc-Amadour, en Bretafia, caso de que la Virgen salvase su tripulación. Los indios lo rodearon, picados de curiosidad, y uno de ellos les enseiid un remedio eficaz contra el mal. Setenta ahos mris tarde, en 1605, Samuel de Champlain fundaba en Acadía, en la bahfa de «Santa María» la primera colonia francesa del C. El mismo Champlain, segiln la tradición, habrfa ya ensenado a los indfgenas la devoción mariana del Rosario, devoción propagada más tarde por los primeros misioneros —los franciscanos recoletos— de modo que un siglo después, según Diereville, llevaban todos una corona del rosario a modo de escapulario. Todos los misioneros jesuitas hicieron, el 8 de diciembre de 1635, la promesa de celebrar 12 misas (...) en honor de la Inmaculada Concepción, prometiendo ademls que, de hacerse alguna iglesia o capilla, sería dedicada a Dios bajo el título de Inmaculada Concepción, para obtener la conversión de aquellos pueblos por mediation de su Santa Madre.

Efectivamente, la primera capilla de Trois-Rividres, erigida en 1636, fue inmediatamente dedicada a la aConcepción». Los franciscanos recoletos dieron comienzo a la evangelización de los Hurones del Ontario ya en 1615, mas no lograron conversiones hasta el 1624, cuando, por visible intervened de la Virgen, los indigenas de Caragouha se vieron libres de la destrucción de sus cosechas de mafz y de la consiguiente hambre. Las lluvias torrenciales, en efecto, inundaban sus tierras. En vano habían acudido a sus dioses ofreciendo sacrificios: el cielo continuaba echando sobre la tierra agua a cdntaros. Sólo entonces el jefe de la aldea acudid a los Padres Recoletos, los cuales organizaron una procesión cantando las letanfas de Nuestra Sen ora. Se vio entonces cdmo el sol disipaba las nubes, y tres semanas que siguieron de buen tiempo permitieron la maduración del mafz. Desde entonces comenzaron a obrarse sin dificultad las conversiones de los in digenas.

Los Jesuitas, sucesores, en 1635, de los Recoletos, suscribieron el voto mariano emitido por sus hermanos de Que bec; en 1637 construyeron la residencia «Santa Marías al sur del Ontario, y las conversiones fueron tan númerosas que, en 1649, los baudzados de los Hurones en aquella región subieron de 8.000. En las crdnicas de los Jesuitas se cuentan por lo me» nos veinte favores (conversiones y curaciones) obtenidos por los indigenas mediante su confiado recurso a María. El 17 de mayo de 1642, sabado, surgfa la ciudad de Mont real con el nombre de «Ciudad de María» (Ville Marie), una ciudad en la que la colonia francesa hizo revivir los fervores de los primeros cristianos reunidos en tomo a la Virgen. En 1653 se instituyd en los Hurones la primera congregación mariana americana, que tuvo el honor de contar con nuichos mártires, y al año siguiente, 1654, los afiliados a la misma enviaron a la congregacitin mariana de París un collar de 5.000 perlas para que se lo pusiesen a la imagen de Nuestra Señora. En 1659 la beata Marga rita Bourgeoys fundó la congregación de Nuestra Señora.

En 1690, el almirante ingtes Phipps dirigi«5 el ataque de Quebec con una flota de treinta bajeles y tres mil hombres. Humanamente hablando todo estaba perdido. Se trajo la bandera de María. El almirante inglés, descarazonado, se retird. Para conmemorar esta insigne victoria, Mons. de Laval mandd que una iglesia, comenzada ya con el título de «Nino Jesús», fuese llamada «Nuestra Señora de la Victoria#. En 1694 surgfa entre los Hurones, al norte del actual Quebec, la misión de «NA S» de Loreto». Durante el período en que los ingleses y franceses se disputaron la posesión de la colonia de Nueva Francia (1700-1840), unos exploradores españoles hicieron resonar el nombre de María entre los indigenas de la costa del Pacffico, e impusieron nombres marianos, desde 1775, a los lugares por ellos explorados en la región de Vancouver. En 1841, ochenta años después de la lucha por la libertad religiosa, se establecieron en el C. los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y a)If condnuaron la obra mariana de sus predecesores en el apostolado misionero. En 1847 la misión de Fort Chipewyan (ahora Alberta), en el oeste del C., fue consagrada a la Natividad de María.

Muchas otras misiones fueron muy pronto consagradas a la Virgen. El 8 de julio de 1849 el P. Cldment consagrd a María las misiones de Abidbi y llamd «tierra de Marías a la primera aldea de aquella región. En junio de 1851 las poblaciones indigenas del C. fueron consagradas a la Virgen. El 11 de mayo de 1863 lo fueron asímismo las misiones de Témiscamingue. En 1881 la Virgen era proclamada Patrona de los habitantes de Acadía, que en 1755 habían sido deportados en masa por los conquistadores ingleses; fue escogida la Asunción como fiesta nacional: el aAve Maris Stella» era considerado como himno nacional; y, fuialmente, se daba el decreto de que la «Estrella», sfmbolo de María, fuese colocada en la bandera nacional. En 1902 se fundaba una «Asociación de mutua ayuda» dedicada a la Anunciación, que ha dado a la Acadía obispos, sacerdotes, religiosos y notables laicos (Cf. Le Blanc, E., Marie et VAcadie modcrne, en «Marie», 1 [1947] 54-57). La didcesis de Quebec organizd dos congresos marianos, uno en 1929 y otro en 1931. La didcesis de Ottawa organizd otro en 1947 con ocasión de su primer centenario.

Muchos son los lugares consagrados en el C. a María. «Desde hace más de, ties siglos —decía PCo XII en el radiomensaje en francos al Congreso Mariano de Ottawa de 1947— lagos y rios, montanas y bah fas se los viene Jlamando con el dulce nombre de María.» Es imponente el nrimero de capillas, iglesias y catedrales. Las iglesias dcdicadas en el C. a la Virgen suman varios centenares, entre ellas la catedral de Quebec, la pi imera catedral de America del Norte (1674). Es imponente tambiin el ntSmero de santuarios marianos, meta de peregrinaciones, con el de «Notre-Dame du Cap» a la cabeza. Además de istos, merecen particular mention: N a S.ª del Buen Socorro (fundada por la beata Margarita Bourgeoys), N.ª S.ª de las Gracias y N. R S.ª de Liesse en Montreal; N a S» de los Dolores de Pointe Navarre, N.ª S.ª de la Paz de Joinville, N.ª S.ª de Todas las Gracias de Nicolet, N.ª S.ª de las Victorias en Quebec, N a S.° de la Gracia en Marylake, King City, Ontario, y N.ª S. B de la Consolation en Monastery, Nueva Escocia. Varios son los santuarios de N.ª S.ª de Lourdes. Y tampoco falta, en Halifax, un santuario a N.ª S.ª de Guada lupe, aReina de las Americas».

En mayo de 1947 se fundó en Nicolet, por iniciativa de Roger Brien, el aCentro Mariano Canadáense» (v. Centros María nos) con varias iniciativas, entre las cuales la revista internacional «Marie» y los aTractos Marials». Al año siguiente, el 2 de febrero de 1948, por iniciativa de Monseñor Vachon, arzobispo de Ottawa, se fundó la aSociedad Canadáense de Estudios Marianos» (v. Sociedad de estudios marianos). En el mismo año 1948, la Cruzada del Rosario, organizada por el P. Peyton, obterna en el C. result ados que iban más alld de toda prevision. Fueron imponentes las manifestaciones de 1947 para honrar la imagen de la Virgen de Fitima. Entre las devociónes marianas vigentes en el C. son particularmente dignas de men- ción el «Dia de María» (v.) y el «Rosario viviente» (v.). BIBL.: Carr. A.. O. F. M. Conv., Notes on the Origins of Marian Devotion in C., en «Manan Studies», vol. HI (1952) pp. 251-263; Goddoot. A., o. f. m.. Les Rccollets. apdtre% sous le regime /rancais, en «La Soc. Can. d’Hist. de I’Ejtl. Cath.». Rapport 1953-1954, pp. 13»22; I.aurin. J., O. M. I.. Rente tin C.. en «Rcvuc Eucharist ique du Clcrfic». 57 (1954) páginas 294-305; 364-374; Brien. R., Marie dans Vhistoire du C.

Francois, en Du Manoir. V, pp. 223-239; Me OuiGan. Card. J. C., La devotion a la salute Vierge au C. de longue anglaise, ibid., pp. 197-221; Layi ole I'll'. G.. O. M. I., La devotion mariale des Jndlens an C., ibid., pp. 241-251. CARAMUEL, JUAN. ~ Monje cisterciense, muerto en 1682. Es autor del Liber de laudibus V. Mariae O’nfol., Praga 1647; Santangelo 1664).» Bibl. Cf. Espasa, Enc. Univ. ilustr. hispanoamericana, en la voz «Caramuel», donde se halla copiosa bibliografia sobre el mismo.

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