Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

BÉRULLE (DE), PEDRO (Card.)

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Nació en 1575 y murió en 1629, cuando sólo hacía dos años que era cardenal. Fue confesor de la reina María de Médicis. Hombre de profunda doctrina y de alta espiritualidad. Fundó en 1611 la congregación del «Oratorio de Jesús», que ejerció notable influjo en la espiritualidad francesa del siglo xvii. Fue devotísimo de la Virgen, de la que habla mucho y muy bien en sus Discours de l’état et des grandeurs de Jésus, pour l’union ineffable de la Divinité avec l’humanité, et de la dépendance et servitude qui lui est due, et à sa très sainte Mère, ensuite de cette état admirable, Paris 1623; y especialmente en su Vie de Jésus, Paris 1629, del capítulo IV al XXX y último, en cuyos capítulos de B. esclarece las excelencias de María. De B. instituyó en el Oratorio la fiesta de las «Grandezas de María» (17 de sept.) para honrar las tres excelencias de la Virgen: su Maternidad divina, su santidad inefable y su soberanía universal.

Es digna de notarse su insistencia sobre la imposibilidad de separar a María de Jesús y viceversa. «Hablar de María —dice— es hablar de Jesús, y honrar a María es honrar a Jesús, y es honrarle en la mayor de sus obras, ya que Ella es el mayor efecto y ornamento del poder y del favor de Jesús dentro del orden de la gracia» (Vie de Jésus, c. 15). María es, en efecto, el más eminente miembro del cuerpo místico de Cristo, el cual, por consiguiente, vive en Ella, y sus efectos en Ella son superiores a los de todos los demás miembros (los santos). «No divides jamás —escribía a una carmelita— en este santo tiempo y en vuestras devociones aquellos que este misterio [de la Encarnación] une, a saber, al Hijo de Dios con la Madre de Dios» (Œuvres, Correspondance, t. III, p. 575). «Él [Jesús] quiere vivir en Ella y por medio de Ella, y quiere que la primera y más señalada de sus obras [la santificación del Bautista] en el espacio de treinta años sea una obra llevada a cabo por medio de la Virgen» (ibid., p. 591). Ella da al mundo y a cada una de las almas a Jesús.

Por eso precisamente nosotros nos encontramos en un estado de dependencia de Ella, y por lo mismo nos sentimos instintivamente movidos a hacer el «voto de esclavitud a Jesús y a María», «renunciando al poder y a la libertad que tengo de disponer de mí y de mis acciones, cediendo este poder a la Santísima Virgen y poniéndome enteramente en sus manos» (Elevations à Dieu en l’honneur de la part qu’il a voulu donner à la Vierge Marie, dans le mystère de l’Incarnation, s’opérant en Elle et par Elle, col. 527). Es la gran directriz por la que caminará el santo de Montfort (v.). BIBL.: Nicolás, M. J., O. P., La doctrine mariale du Cardinal de B., en «Rev. Thom.», 43 (1937) páginas 81-100; B., P. du Card., Le grandezze di Maria, Trad., introducción y notas de) Sac. Mario Andreoletti. II ed., Milán, Vida y Pensamiento, XVI-310 pp.; Rayez, A., S. J., La dévotion mariale chez B. et ses premiers disciples, en Du Manoir. III, 1954. pp. 31-72; Leenma, J.,

C. S. Sp., La Vierge Marie et la formation sacerdotale dans la tradition de l’école Bérullienne, ibid., pp. 73-93; Koehler, Th., S.

M., Possibilités de synthèse théologique contenues dans la doctrine mariale de B. et de Gibieuf, en «Apôtre de Marie». 35 (1953) pp. 125-143; Vidal, M., Le Cardinal de B. théologien marial. La doctrine de Marie-Épouse... Nicolet, Centro Mariano Canadiense (1957) 67 pp. (Les tractos marials. 76-77-78).

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