BÉLGICA
En la noble emulación mariana entre las diferentes naciones, Bélgica gusta de llamarse «la tierra de las sonrisas de María» (De Staercke, A. E., Notre-Dame des Beiges, p. 7, v. bibl.). El norbertino Agustín Wichmans, en su Brabantia Mariana publicada en 1632 (v. bibl.) daba a Brabante (que comprendía entonces, además de la actual Brabante, la provincia de Amberes) el sugestivo título de «Jardín de María». M. Deflandre, en el prefacio a la obra de Maho, La Belgique à Marie, publicada en 1927 (v. bibl.), proponía extender a toda B. tal apelativo. En efecto, son innumerables las flores de devoción ofrecidas, en todos los siglos de la historia cristiana, por B. a la Virgen. Echemos una ojeada a las principales. Se pone de relieve, ante todo, el número imponente de iglesias dedicadas desde la antigüedad a la Virgen Santísima. De las 3587 antiguas iglesias parroquiales, unas 465 están dedicadas a María, con varios títulos: Nuestra Señora, la Anunciación, la Asunción, etc. En sola la diócesis de Namur, 75 iglesias están dedicadas a la Virgen, muchas de ellas anteriores al año mil (v.
Simenon, G., Le titre des églises paroissiales, Lieja 1939; Schmitz, Eglises et chapelles du diocèse [de Namur] dédiées à la Très Sainte Vierge, P. I, Namur 1943). Son numerosos los monasterios benedictinos fundados en B. entre el 625 y el 750 que se pusieron bajo la protección de María. Todas las abadías cistercienses y premonstratenses eran dedicadas a la Virgen. El más antiguo poeta belga, Milón de S. Amando († h. el 875) cantaba en unos sesenta versos latinos, a Aquella por medio de la cual se ha difundido la gracia en todo el mundo: «Per te diffusa est in totum gratia mundum» {De sobrietate,
1. II, c. 1, en MGH, Poetae Latini, t. Ill, p. 645). Es notable la devoción y la acción de B. para con la Inmaculada Concepción. Es cosa históricamente probada que la celebración de la fiesta de la Concepción se remonta en B. hasta el s. XII (v. [Spelman, E.], Belgium Marianum. Histoire du culte de Marie en Belgique, París-Tournai 1859, p. 261). En 1659 pronunciaban los Estados de Brabante el juramento concepcionista (v. Coppieters de Gibson, D., Le Serment des États du Brabant fait en 1659 touchant la Saincte Immaculation de Notre-Dame, en (Coll. Mechl.», 49 [1954] pp. 307-323). Y no debe olvidarse la actividad del Episcopado belga en la circunstancia de la proclamación del dogma (v. Aubert, R., L’Episcopat Belge et la proclamación du dogme de l’Immaculée Conception en 1854, en «Eph. Theol. Lov.», 31 [1955] pp. 63-99). Indicio del alma mariana de B. son las innumerables estatuas o capillitas de Nuestra Señora que inundan ciudades y pueblos, particularmente en los barrios más antiguos y populares. En sólo Amberes, por ejemplo, se han contado más de 500 (v. Tijssen. A., Antwerpen vermaard door den Eeredienst van Maria, Amberes 1922). En Bruselas y en Malinas se han contado más de trescientas.
Se han contado, por otra parte, en B., cerca de 150 imágenes de Nuestra Señora veneradas seguramente desde la Edad Media. En todas las ciudades hay una o varias imágenes propias (v. Borghgrave d’Altena, Les Madones anciennes conservées en B., Bruselas 1941 [Coll. L’Art en B.]). Los santuarios marianos de B. se cuentan por centenares. En B., y mis particularmente en Brujas, en el ano 1439, Felipe el Bueno, duque de Borgoña, instituyó la orden del toisón de oro en honor de nuestro Redentor y de su Madre, la gloriosa Virgen María. Poco después se consagraron a la Virgen de la Treille, en Lila, tanto el príncipe como los nuevos nobles. Entre las cofradías marianas surgidas en B. predomina la de N.ª S.ª de los Siete Dolores, instituida por el sacerdote Juan Coudenberg hacia fines del s. XV (v. Soulier, P. M., O. S. M., La Confrérie de Notre-Dame des Sept Douleurs dans les Flandres [1491-1519], Bruselas, s. f.). Son características, en B., algunas procesiones antiguas en Malinas, Gante y en otros lugares, y que son como una especie de cabalgatas. También B. se resintió de las tormentas del s. XVI. Muchas iglesias e imágenes de Nuestra Señora fueron rabiosamente profanadas y destruidas.
Poco antes de los archiduques Alberto e Isabel (1596-1633), y después bajo su mandato, el culto mariano comenzó a desarrollarse de nuevo libremente. Alberto depuso en el santuario de Hall su capelo cardenalicio. En 1622, ordenó Isabel que la imagen de N.ª S.ª de la Paz (venerada en Basse-Wavre) fuese colocada en la fachada del palacio real con esta inscripción: «A peste, fame et bello, liberanos, María Pacis.» Siempre ha sido un poderoso dique contra el protestantismo invasor la universidad de Lovaina (v. Universidad). Profesores y alumnos, ahora como en el pasado, confían el éxito de sus estudios a la valiosa protección de la «Sedes Sapientiae» venerada en la iglesia de S. Pedro. Los doctores en Teología y Derecho Canónico, según el antiguo uso, continúan encaminándose al «Trono de Sabiduría» para ofrecer «el presente tributo de agradecimiento y oración». Últimamente la universidad de Lovaina, bajo la dirección e impulso del cardenal Mercier, ha aportado decisiva contribución para el triunfo de la doctrina y del culto de María Medianera de todas las gracias.
No sin particular significación el primer templo de la cristiandad dedicado a María Medianera de todas las gracias ha sido recientemente erigido en Lovaina. El 8 de diciembre de 1904 (quincuagésimo aniversario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción) el Episcopado belga consagró B. a María. Entre las más recientes manifestaciones marianas de B., además de las «jornadas marianas» de Tongerloo (v. «Marianum», 1 [1939] p. 100), merece recordarse el vasto y organizado movimiento de la consagración de las familias a María, promovido especialmente por los PP. Monfortianos. Es también digna de relieve la actividad de las congregaciones marianas. En 1721 contaba B. con cerca de 200, todas ellas masculinas. En 1921 contaba con unas 3000 masculinas y más de 2000 femeninas (v. P. de Coninck, L’apostolat marial dans la province Beige de la Compagnie de Jésus, en ((Mémoires et Rapports du Congrès Marial, Bruselas, 8-11 septiembre 1921, t. II, p. 310). No pocas congregaciones dedicadas a la enseñanza, en B., están consagradas a María (v. Du Manoir, IV, p. 511). Entre los santuarios contemporáneos de B., centros activos de vida mariana, son dignos de mención los de Beauraing y el de Banneux.
Bibliografía
Wichmans, Aug..
O. Praem., Brabantia Mariana tripartita, en 8.º, 962 pp., Amberes, Cnoffaert, 1633 Van
Heurck, E., Les drapelets de pèlerinage en B. et dans les pays voisins. Amberes 1922
Maho, H., La Belgique à Marie. Bruselas 1927 De Staerke.
E.. Notre-Dame des Belges. Traditions et folklore du Culte Marial en B., Bruselas, s. e., 1954, 188 pp. Moreau. E. de. S. J., Le culte marial dans les anciens Pays-Bas méridionaux et en B., en Du Manoir, IV, pp. 495-520. con abundante bibliografía.