ASUNCIÓN (la) EN LA ICONOGRAFÍA
Este episodio final de la vida de Maria falta en el arte paleocristiano: la escultura que se admira en el sarcófago de Santa Engracia de Zaragoza (de principios del s. IV) es de discutida interpretación. En la parte central se ve una mujer velada, entre S. Pedro y S. Pablo, los cuales parecen sostener con sus manos los brazos de la mujer, mientras una mano, que viene de lo alto, le aprieta el pulso de la mano derecha como intentanclo levantarla en alto y atraerla a sí. Diríase que es un eco de la narración del ps.-Melitón: «El Señor extendió su mano y tomó su alma pura, y fue llevada a los tesoros del Padre» (Enger, M., De Transitu Virginis Mariae, Erberfeld 1854, en «Dict. des Apocryphes», II, 526; Cf. Leclercq, A., en DACL, I, 2993). La primera representación cierta de la A. —concebida de un modo parecido a la Ascensión de Cristo (María que se va al cielo, acompañada de los ángeles, entre los apóstoles)— se remonta a los ss. VII y VIII, y parece que es un tejido que se encuentra en la Metropolitana de Sens, con la inscripción: «Cum transisset Maria Mater Domini de Apostolis® (Cf. Leclercq, l. c., 2987).
Otra imagen de la A. semejante a dsta y de la misma época, se halla en el reverso de una cruz-relicario del castillo de Goluchow (Cf. Molinier, E., Histoire gcntrale des artcs appliqufs a l 1 Industrie du V c a la fin du XVII 0 sieclc, IV, París 1902, p. 41). También en la cubicrta de marfil de un libro (del s. ix) perleneciente a la abadfa de San Galo, Hamado el Evangcliarium Iongum Caroli Magni, hay esta inscription: «Ascensio S. Mariae# (Cf. Leclercq, l. c., 2988). El Liber Pontificalis recuerda que Adriano I (772-795), León III (795-816), Pascual I (817-824) y Benedicto III (855- 858) hicieron a las basílicas romanas la donation de unos frontales o cubrealtares pintados con la escena del A. En tiempo de León IV (a. 847) la misma escena estaba pintada al fresco en la iglesia subterrdnea de S. Clemente de Roma. Durante tres siglos (del ix al xir, más o menos) domina, especialmente en Oriente, por influjo de los apocrifos, la «Dormición» o «Koimesis» (que sustituye a la Asunción, paralela a la «Ascensión»): la Virgen yace en el lecho de muerte, rodeada de los apóstoles. Al s.
X se hace remontar el fresco de la «Dormición» del monasterio de Deires Souriani en El Hadra (Egipto): para Strzygowski sería la más antigua pintura de la ((Dormición® que se conoce (Der Schmuck der dlteren al-Hadra Kirche im syrischen Kloster der sketischcn Wulstc, en cOriens ChristianusB, 1 [1901] pp. 361 ss.). Según una expresión de S. Andrés de Creta, habría existido en la iglesia de Sion en Jerusalén, ya desde el s. Vii, una «Dormición> (PG 97, 1063). En los ss. X-xr, en la escena de la «Dormición», el alma de Maria se representa bajo la forma de una nifia entre los brazos de Cristo, coino, por ejemplo, en la aDormición® de la cubierta de marfil de Bamberg (actualmente en la biblioteca nacional de Mónaco), en la del evangeliario de S. Bernulfo, del s. X (que se halla en el museo arzobispal de Utrecht) y en la del evangeliario del monte Athos (s. Xr). En el mosaico de Daphni (h. el s. XI) se introducen (según parece, por primera vcz), además de los apóstoles, otros dos personajes con vestimenta episcopal y con un libro: son el ps.-Dionisio el Areopagita (v.) y Timoteo, obispo de Éfeso. Estos dos personajes se encuentran también en un marfil de fines del s.
XI (que se halla en el museo de Kensington, Londres); en un fresco de 1156 (en la iglesia del monasterio de Miroz, en Pskow); en el mosaico de Cavallini en Santa María en Trastevere y en el de Torrid, en el abside de Santa María la Mayor en Roma; en la célebre pintura del B. Angdlico, etc. A veces los apóstoles —según los apócrifos— aparecen representados volando sobre las nubes, acompafiados de los ángeles. Por ejemplo, en el fresco de la iglesia de Nagoricino (Servia); en la «Dormición del monasterio de Sopodani; en los fragmentos del fresco de la iglesia de Santa Sofia de Ochrida, etc. (Cf. Okunev, N., Fragments de pcintures de 1‘dglise saintc Sophie d'Ochrida, Melanges Ch. Diehl, It, París 1930, p. 123, f. 3); en las pinturas de Tadeo de Bartolo (palacio mun. de Siena), de la escuela de Giotto (Capp. Scrovegni, Padua), etc. Otro elemento tornado de los apócrifos es la representación de la Virgen, en algunas pinturas y esculturas, en el acto de hacer descender sobre el apóstol TomAs su cfngulo.
Así, por ejemplo, en la Asunción de Agnolo Gaddi (Prado), de Octaviano Nelli (Foligno, palacio Trinci), de An dres Orcagna (Orsammichele, Florencia), de Ghirlandaio (Santa Maria Novella, Florencia), de Botúchelli ((Jffizi, Florencia), de Sodoma (Oratorio de S. Bernardino, Siena), de Pinturicchio (Santa Maria del Popolo, Roma), en varias vasíjas de barro de Della Robbia (Foiano y Verna), etc. En el Renacimiento, la escena de la A. aparece generalmente dividida en dos partes: arriba, sentada o en pie, por lo general dentro de una especie de aalmendra* llevada por los Ángeles hacia el cielo; abajo, o la escena de la «Dormición» (como en la tabla del Angelico del museo Gardner de Boston) o bien un sarcófago vacío, con los apóstoles estupefactos al lado (como en la A. de AndrAs del Sarto, etc.). A veces, del sepulcro abierto salen flores, lirios o rosas (por ejemplo, en la A. de Rafael, de Julio Romano, etc.). A menudo, en la parte superior, aparece también el sepulcro y los apóstoles solos, que se apinan para contemplar a la Asunta; por ejemplo, en la A. de Pinturicchio (Museo Nacional de NApoles), de Tintoretto (Accademia, Venecia), de Rosso Fiorentino (SS.
Anunziata, Floren cia), de Tiziano (Venecia, Frari), de Guido Reni (iglesia de S. Ambrosio, Ginebra), del Greco (S. Vicente, Toledo), etc. A veces aparecen también los apóstoles, y la Virgen Asunta aparece entre Alias de Ángeles dispuestos en forma eliptica, por ej., en la pintura de Masolino de Panicale (en NApoles), de Bartolo di Fredi (en Monteoliveto en Barbiano, en S. Geminiano), etc. Es digna de particular mención la grandiosa A. de Correggio (en la cúpula de la catedral de Parma), en la que se inspiraron Domenichino (Santa Maria en TranstAvere, Roma), Anibal Caracci (Museo del Prado y Galleria Doria, Roma), Guido Reni (Mu seo, Lyon), etc., y sobre todo Rubens, el pintor de la A. (que la pint<5 doce veces). BIBL.: Rossi, S., L’A. di María netla storle dell'ane cristiana, Elpis, Nrtpolcs 1940; Di Stolm, L., O. I\ M.. La morte e VA. di María SS. neli’nrH'. en c. Aui Confiresso Naz. O. F. M.», pp. 361-193; Duhk. I., S. J., La mdonnltlon*. pp. 134-157; Odomidi, G.. O. F. M.
Coiw., Elements leuzcndari dcll’iconoera/ia italiana dell' Asumta, en «C’iu* di vita*. 3 (10410 pp. 423-433; Cargill ini. p., VAsumta nell'arte, ibid., pp. 318-407; Da Costa Lima, I„ Iconoxrafia assuncionizta, en «Broleriau. 51 (1050) pp. 540-558.