ACADEMIAS MARIANAS
Son asociaciones de doctos con fines científicos, literarios, artísticos y religiosos. Merece mencionarse, ante todo, la A. «Mitirtea» (que lleva el título de orden de la «Madre de Dios» de S. Juan Leonardi), fundada en Santa María in Campitelli, en Roma, el 5 de noviembre de 1744, por el P. Alejandro Pompeo Berti, con la autorización del presidente y de toda la asamblea de la A. de Arcadia, a la que estaba aneja. Tenía carácter cultural, y como temas de las reuniones se escogían asuntos marianos. La A. «Mitirtea» tenía por emblema la imagen de Moisés: el gran pastor de ganado contemplando la zarza que ardía sin consumirse, y tenía por lema: «Pascebat oves» (Ex. 3, 4). Con la supresión de la Orden de la Madre de Dios, junto con las demás órdenes religiosas, durante el período napoleónico, la A. dejó de funcionar. Reanudó su tarea en 1825 por iniciativa del P. Luis Barbarotta (1759-1855), Rector General de la «O. M. D.», que fue también su vicepresidente (Cf. Fenaironi, F., en Du Manoir, II, p. 922). Después de la sobredicha A. «Mitirtea» hay que mencionar la que surgió en Varsovia en 1751 por iniciativa de Mons.
José Zaluski, arzobispo de la ciudad, con la intención de profundizar en el culto mariano, por medio de sesiones celebradas en las fiestas solemnes de la Virgen. Otra A. M. tuvo origen en 1756, en Portugal, por iniciativa del doctor Manuel do Cenáculo Vilas-Boas, franciscano, con el fin de defender y promover el culto mariano. Dos años después de su erección, su fundador publicaba la Dissertação theologica, historica, critica sobre a definibilidade do mysterio da Conceição Immaculada de Maria Santissima (Cf. Oliveira Dias, J. de, S. J., Notre-Dame dans la piété populaire Portugaise, en Du Manoir, IV, p. 628). El primer puesto, sin embargo, corresponde a la Pont. A. de la Inmaculada Concepción, fundada por el sacerdote Vicente Emili, la cual desde sus comienzos (1835) reunió sabios, literatos y artistas con el ánimo de ofrecer a la Virgen sus homenajes. El 17 de enero de 1855 recibió de Pío IX (que quiso pertenecer a la misma y presenciar la solemne sesión académica anual) el título de «Pontificia». Benedicto XV, en 1921, la reorganizó y le dio nuevo impulso. En 1862, el sacerdote español José Escolá fundaba la «A.
Bibliográfica Mariana» de Lérida, con el fin de publicar y defender, como realmente lo ha hecho, escritos marianos de algún valor. En 1946, por iniciativa del P. Carlos Balić, O. F. M., se instituía en Roma, en el Pont. Ateneo Antoniano, una «Comisión Mariana Franciscana» que, en 1950, se transformaba en una A. Mariana Internacional encaminada a promover y a alentar los estudios científicos, especulativos e históricos relativos a la Santísima Virgen. Tiene en su haber el comienzo de seis Colecciones Mariológicas y la organización de los Congresos Mariológicos Marianos internacionales de 1950, de 1954 (celebrados en Roma) y de 1958 (celebrado en Lourdes) con la publicación de las Actas correspondientes. Juan XXIII, con su «Motu Proprio» del 8 de diciembre de 1959, le concedió el título de «Pontificia». En 1950 se fundaba la «A. M. Salesiana», en el Pont. Ateneo Salesiano de Turín (Cf. los «Statuti», en L’Immacolata Ausiliatrice. Relaciones conmemorativas del Año Mariano 1954, S. E. I., Turín [1955], pp. 425-429).
Bibliografía
«Enc. Catt.», I, col. 163-183. «Enc. Mar. Theotókos», n. 91, p. 114.